La comunidad venezolana asentada en Cuenca y su provincia vive horas de incertidumbre tras el terremoto que ha sacudido varias regiones de Venezuela. Aunque la mayoría de los familiares de los residentes consultados se encuentran fuera de las zonas más afectadas, las interrupciones en las telecomunicaciones han complicado el contacto con numerosos allegados.
La noticia del seísmo sorprendió a muchos venezolanos residentes en España al comenzar la jornada. Entre ellos se encuentra Edgardo García, promotor de un grupo de WhatsApp que reúne a compatriotas de Cuenca y su provincia para mantenerse informados sobre la actualidad de su país de origen.
García explica para El Digital de Cuenca que, nada más conocer lo sucedido, los integrantes del grupo comenzaron a contactar con familiares y amigos para conocer su situación. «Lo primero que hicimos fue comunicarnos con nuestros familiares para saber que estaban bien y conocer qué estaban viviendo allí», señala.

Primeras comunicaciones
Según relata, los primeros mensajes recibidos permitieron comprobar que sus familiares más cercanos no habían sufrido daños personales. «Mis familiares están muy lejos del epicentro del terremoto y no han sido afectados», explica. Además, añade que otros allegados que residen en zonas relativamente próximas al área afectada también se encuentran a salvo.
Aunque la situación personal de sus familiares es tranquilizadora, García reconoce que la preocupación sigue siendo elevada debido a la magnitud de la catástrofe. «La situación es una calamidad. Son circunstancias muy difíciles de gestionar desde la distancia», comenta.
Problemas en las telecomunicaciones
Uno de los principales obstáculos durante las primeras horas posteriores al terremoto ha sido la dificultad para establecer comunicaciones. Algunos miembros de la comunidad venezolana en Cuenca todavía no han logrado contactar con familiares debido a las interrupciones registradas en las redes telefónicas y de internet.
«Algunos no han podido comunicarse con sus familiares porque el terremoto ha provocado fallos importantes en las telecomunicaciones», explica García. La incertidumbre se ha visto agravada por las dificultades de comunicación que ya existían en determinadas zonas del país. Por ello, muchos residentes dependen de mensajes esporádicos, aplicaciones de mensajería y redes sociales para conocer la evolución de la situación.

Una comunidad pendiente de Venezuela
Mientras continúan llegando informaciones desde el otro lado del Atlántico, los venezolanos residentes en Cuenca mantienen una red de apoyo mutuo basada en el intercambio constante de noticias y actualizaciones. «La comunidad venezolana en Cuenca está consternada. Ahora mismo lo que hacemos es compartir la información que recibimos para conocer más detalles de lo que está ocurriendo», afirma.
Los grupos de mensajería se han convertido en una herramienta fundamental para canalizar información, contrastar noticias y ofrecer apoyo emocional a quienes siguen sin tener noticias de algunos familiares.
A la espera de posibles iniciativas solidarias
Respecto a la posibilidad de organizar ayudas para los afectados, García señala que todavía es pronto para plantear acciones concretas. Por el momento, la prioridad sigue siendo conocer el alcance real de los daños y la situación de las personas afectadas. No obstante, la comunidad venezolana permanece atenta a posibles iniciativas que puedan surgir desde España. «Estamos esperando a ver si alguna organización en Madrid o en otro lugar puede centralizar algún tipo de ayuda. En ese caso estudiaremos cómo colaborar», apunta.
La distancia no reduce la preocupación
A miles de kilómetros de Venezuela, la comunidad venezolana de Cuenca sigue pendiente de cada noticia y de cada mensaje que llega desde su país. Aunque los primeros contactos han permitido confirmar que muchos familiares se encuentran a salvo, la preocupación continúa entre quienes esperan noticias de sus seres queridos y observan con inquietud las consecuencias de una tragedia que ha vuelto a poner a prueba los lazos de una comunidad que, pese a la distancia, permanece unida.
