La festividad litúrgica de Nuestra Señora del Carmen dejó este 16 de julio una de las citas religiosas más relevantes de los últimos años en Cuenca. La procesión extraordinaria organizada con motivo del 775 aniversario de la entrega del Santo Escapulario a San Simón Stock devolvió a la venerada imagen carmelita al corazón del Casco Antiguo, donde recorrió un itinerario de marcado sabor nazareno entre el recogimiento de los fieles y la solemnidad propia de las grandes celebraciones.
La Catedral, punto de partida de una jornada extraordinaria
La jornada comenzó en el Monasterio de San José con los cultos organizados por la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen y las Madres Carmelitas Descalzas. Ya por la tarde, la Santa Iglesia Catedral acogió la Solemne Función Principal, presidida por el obispo de la diócesis, monseñor José María Yanguas Sanz, quien recordó el profundo significado del Santo Escapulario como signo de protección, compromiso y confianza en la Virgen María. La parte musical de la celebración corrió a cargo del Coro Alonso Lobo, dirigido por Luis Carlos Ortiz, cuyas interpretaciones aportaron solemnidad a una Eucaristía especialmente significativa para la familia carmelitana.

Media hora de retraso antes de abrirse el cortejo
Aunque la salida estaba prevista para las 20:30 horas, la procesión comenzó con alrededor de media hora de retraso. Eran las 21:00 horas cuando la cruz de guía, acompañada por los ciriales, inició el desfile procesional.
Tras ella comenzaron a desfilar los guiones, estandartes y hermanos mayores de numerosas hermandades de la Semana Santa de Cuenca, que quisieron acompañar a Nuestra Señora del Carmen en esta cita excepcional. Junto a ellos participaron también representaciones de la Hermandad de San Isidro Labrador y de la Congregación de Nuestra Señora de las Angustias del Santuario, poniendo de manifiesto la estrecha vinculación de las hermandades conquenses con una de las devociones marianas más arraigadas de la ciudad.

Entre el cortejo llamaba igualmente la atención la presencia de varios niños y niñas vestidos con sus trajes de Primera Comunión, aportando una entrañable nota de inocencia a un desfile marcado por el recogimiento y la devoción. Pese a que el sol comenzaba a caer sobre la ciudad, el intenso calor continuó acompañando buena parte de la procesión, sin desanimar a quienes decidieron acompañar a la Virgen en una tarde de marcado carácter espiritual.
El Himno Nacional recibió a la Virgen de Luis Marco Pérez
Pocos minutos después hacía su aparición Nuestra Señora del Carmen, la magnífica talla realizada por el laureado escultor conquense Luis Marco Pérez, una de las obras más destacadas de la imaginería religiosa de la ciudad.
La Banda de Música de Villamayor de Santiago saludó la salida de la Virgen con la interpretación del Himno Nacional, mientras los fieles congregados en la Plaza Mayor, uno de los puntos donde mayor ambiente se registró durante la tarde, recibían con respeto el inicio del cortejo.

La imagen lucía un exorno floral sobrio y elegante, compuesto por claveles y margaritas en tonos blanco y rosa, mientras delicadas enredaderas adornaban los candelabros del paso. La Virgen vestía además uno de los trajes con mayor valor histórico de su ajuar, confeccionado por las Madres Carmelitas en los años posteriores a la Guerra Civil y conservado desde entonces como una de las piezas más apreciadas de su patrimonio.
Un recorrido con sabor nazareno por el corazón de Cuenca
La procesión emprendió un itinerario tan excepcional como evocador. Desde la Plaza Mayor, el cortejo avanzó por Alfonso VIII, Andrés de Cabrera, El Peso, La Solera, la plaza de El Salvador y San Vicente, hasta alcanzar la Puerta de Valencia, donde concluyó la procesión en el Convento de las Reverendas Madres Concepcionistas.
Fue un recorrido con indudable sabor nazareno. Las mismas calles estrechas y empedradas que cada primavera contemplan el discurrir de las hermandades de la Semana Santa acogieron ahora el pausado caminar de la Virgen del Carmen en un ambiente de serenidad y recogimiento. El mayor ambiente se vivió en la salida desde la Catedral y en la llegada al convento concepcionista, mientras que el resto del itinerario transcurrió con la tranquilidad propia de una tarde estival, permitiendo contemplar el cortejo con una cercanía poco habitual.

Antes de alcanzar la Puerta de Valencia, la procesión cruzó sobre el río Huécar, que seguía silencioso su curso en busca del Júcar. Bajo el puente, el agua continuaba su incesante camino mientras la Virgen avanzaba hacia el convento. Una imagen en la que patrimonio, paisaje y fe volvieron a encontrarse para ofrecer una de las estampas más bellas de la jornada.
La procesión concluyó pasadas las 23:06 horas con la llegada de Nuestra Señora del Carmen al Convento de las Reverendas Madres Concepcionistas, poniendo el broche a cerca de dos horas de recorrido por el Casco Antiguo en una jornada que quedará unida a la conmemoración del 775 aniversario del Santo Escapulario.
La música puso voz a la oración
La música volvió a convertirse en uno de los grandes pilares de esta celebración extraordinaria. A lo largo del recorrido intervinieron los coros Vokalis Femina, Coro del Conservatorio de Cuenca, Sottovoce y Akhantus, que interpretaron diferentes composiciones marianas en distintos puntos del itinerario, aportando momentos de especial recogimiento. La Banda de Música de Villamayor de Santiago acompañó el desfile con un escogido repertorio de marchas procesionales, poniendo el marco sonoro a una tarde marcada por la devoción.
Una procesión que se suma a otras jornadas históricas
La de este jueves pasa a formar parte de las salidas extraordinarias que Nuestra Señora del Carmen ha protagonizado a lo largo de su historia reciente. Entre las más recordadas figura la celebrada en 2015, con motivo del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, cuando la imagen abrió el cortejo junto al Niño Jesús de Praga y la imagen de la Santa desde la parroquia de El Salvador hasta la iglesia de San Pedro. También permanece en la memoria de los fieles la procesión extraordinaria de 2019, que llevó a la Virgen desde la iglesia de San Pedro y San Pablo hasta el Convento de las Madres Franciscanas de la Puerta de Valencia.

Desde este 16 de julio, la conmemoración del 775 aniversario del Santo Escapulario se incorpora también a esa relación de jornadas señaladas para la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen y para la historia devocional de Cuenca.
Representación institucional y eclesiástica
La representación institucional estuvo encabezada por la concejal Charo Rodríguez, en nombre del Ayuntamiento de Cuenca, acompañada por miembros de la Corporación Municipal pertenecientes a los grupos de la oposición. La presidencia eclesiástica correspondió a José María Alcázar Aranda, párroco de la iglesia de San Fernando, quien, junto a otros sacerdotes de la diócesis, acompañó el cortejo procesional en representación de la Iglesia conquense.
Una jornada para el recuerdo
No fue una procesión multitudinaria, pero sí profundamente devocional. Quienes acudieron a acompañar a Nuestra Señora del Carmen lo hicieron conscientes de estar participando en una celebración extraordinaria que difícilmente volverá a repetirse en muchos años. La sobriedad del cortejo, el silencio de las calles del Casco Antiguo y el significado de esta efeméride contribuyeron a crear una atmósfera de especial recogimiento.
Desde este 16 de julio, la imagen de Nuestra Señora del Carmen recorriendo las calles del Casco Antiguo camino de la Puerta de Valencia se incorpora al patrimonio sentimental de Cuenca. Una jornada marcada por la fe, la historia y el patrimonio que permanecerá en el recuerdo de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen y de cuantos tuvieron el privilegio de acompañarla en esta extraordinaria conmemoración del 775 aniversario del Santo Escapulario.
/Fotos de Néstor Robayna/















