De la oficina al obrador: cómo un hobby ha salvado el pan en este pueblo de Cuenca

Andrew Richard Viteri y su esposa, Erika, son los nuevos rostros detrás de este emblemático espacio de titularidad municipal en Huerta del Marquesado

En el corazón de la Serranía conquense, donde el olor a pan recién hecho es un tesoro, el Horno del Solanillo ha iniciado una nueva etapa. Desde el pasado 7 de febrero, Andrew Richard Viteri y su esposa, Erika, son los nuevos rostros detrás de este emblemático espacio de titularidad municipal. Su llegada, impulsada por una mezcla de casualidad y pasión, asegura la continuidad de un pilar esencial para los vecinos de Huerta del Marquesado y los pueblos aledaños. 

A pesar del relevo en la gestión, el establecimiento mantiene el nombre anterior, con la voluntad de seguir correspondiendo al apoyo del pueblo a través de un servicio cercano y cotidiano como el pan.

De un hobby a una responsabilidad inmensa

La historia de Andrew con Huerta del Marquesado comenzó mucho antes de que se planteara ser su panadero. Su madre y hermana residen en el pueblo desde hace aproximadamente 20 años. Durante una visita turística en mayo de 2024, Andrew conoció la localidad y, por ende, su horno. Meses más tarde, en el verano de 2025, se encontró con la anterior propietaria, María Ángeles, quien por entonces se encontraba desbordada por la alta demanda estival donde la población aumenta de manera considerable con respecto al resto del año. «En mi país tenía experiencia en panadería como hobby», relata Andrew en una entrevista con El Digital de Cuenca, quien, a pesar de su trayectoria profesional de casi 20 años en el área administrativa, se ofreció a ayudar. «Comencé a darle ayuda en el tema de pesar los ingredientes, hacer divisados», y así fue como adquirió experiencia con los panes rústicos y baguettes locales que consumen los clientes de la zona.

Foto: Cedida
Foto: Horno ‘El Solanillo’ Huerta del Marquesado/ Cedida

Cuando María Ángeles decidió dejar el obrador por motivos personales, vio en Andrew el relevo ideal. «Me lo planteó. Me dice: ‘Richard, yo veo que te va bien, te apasiona. Te voy a recomendar ante el ayuntamiento'», explica él. Aunque la idea no estaba en sus planes iniciales, la oportunidad representaba un desafío emocionante. «Conversé con mi esposa y asumimos el reto. Era una responsabilidad inmensa que iba a cargar sobre mis hombros, porque era básicamente dar servicio al pueblo y que no falte el pan de cada día en la mesa».

Calidad artesanal y acogida positiva

La pareja se puso al frente del horno el 7 de febrero de 2026. A pesar de que los comienzos fueron «un poco complicados» por la temporada invernal, con menos población en el pueblo, Andrew lo vio como una oportunidad para desarrollarse. «He tenido obstáculos cada día, porque al tratarse de pan artesanal de masa madre, influyen muchos factores como el clima o la humedad», confiesa.

Foto: Panadería Huerta del Marquesado/ Cedida

Sin embargo, la acogida ha sido «muy, muy positiva y satisfactoria». Los vecinos y visitantes de pueblos cercanos como Laguna del Marquesado, Pajarillos o Cañete valoran el esfuerzo y la calidad. «La gente está muy agradecida. El boca a boca ha sido favorable para que otros pueblos sepan que el horno estaba en funcionamiento nuevamente», comenta Andrew. En el horno ofrecen un producto fresco, del día, elaborado de manera artesanal y con amor.

Foto: Panadería Huerta del Marquesado/ Cedida

Además de las barras rústicas de masa madre (a 1 euro), su catálogo incluye una variedad de panes especiales (chocolate, chía, aceituna, cebolla, calabaza, queso, nueces), hogazas, magdalenas artesanales, galletas de limón y sus populares tortas de aceite de oliva, orégano, pimentón o ajo con perejil. También mantienen una pequeña sección de ultramarinos con productos básicos como huevos, leche o fruta, un servicio muy valorado por los residentes, especialmente los de mayor edad.

Un futuro comprometido con el pueblo

Actualmente, Andrew compagina su trabajo en la panadería con su puesto administrativo, mientras que su esposa, Erika, figura como autónoma al frente del negocio. De cara a la temporada de verano, cuando la población del municipio se multiplica, prevén la necesidad de contratar a alguien más. «Ya tuve la experiencia el año pasado y tengo una idea clara de las unidades que se tienen que hacer», señala Andrew, cuya formación en administración de empresas le ayuda a gestionar proveedores, ventas e impuestos.

Foto: Panadería Huerta del Marquesado/ Cedida

La relación con el Ayuntamiento, titular del horno, ha sido clave. «Ha sido muy satisfactoria y abierta. Nos prestaron colaboración en todo momento», asegura, destacando que recibieron el obrador con maquinaria nueva y reparada. El consistorio también les facilitó el acceso a una vivienda, un apoyo fundamental para su asentamiento en el pueblo.

A largo plazo, Andrew y Erika se ven en Huerta del Marquesado, comprometidos con su nuevo proyecto. «La idea es mantenernos. Hemos venido aquí a aportar y servir al pueblo», afirma con convicción. «Mi idea es sacar estos pueblos adelante y buscar la manera de que sean más atractivos para que la gente joven no se vaya». Con esta filosofía, invitan a todos a visitar el Horno del Solanillo: «Que nos visiten y prueben ellos mismos los productos. Es pan del día a día, hecho con amor».

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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