Tras meses de entusiasmo y dedicación, el horno de un pequeño pueblo de Cuenca se convirtió en un punto de encuentro, aroma y vida cotidiana para vecinos y visitantes. Cada mañana, el olor del pan recién hecho se mezclaba con la ilusión de quienes veían renacer un espacio que no solo ofrecía alimento, sino también cercanía y comunidad. Los días pasaban entre el ir y venir de clientes, risas y la sensación de que algo especial estaba ocurriendo en este rincón de la provincia.
Fue María Ángeles, una panadera con años de experiencia y pasión por la tradición artesanal, que se trasladó desde Valencia hasta este pueblo de la provincia de Cuenca quien se encargó de dar nueva vida al horno en Huerta del Marquesado. Su llegada devolvió al pueblo un servicio esencial y permitió que los vecinos disfrutaran de pan, bollería y productos locales. Sin embargo, tras cinco meses de intensa labor desde el mes de agosto, la propia María Ángeles Albert ha anunciado, mediante comunicado, que por motivos de salud no podrá continuar con la gestión del horno.
“Ha sido una decisión difícil, tomada con mucha reflexión, pero necesaria. El horno pasará a manos de otra persona que lo gestionará con el mismo ánimo, interés y cariño con el que yo lo he intentado hacer”, explica Albert, quien destaca su compromiso con la tradición y la calidad del oficio panadero.

Durante su etapa al frente del horno, María Ángeles no solo recuperó la producción artesanal de pan de masa madre y pastelería, sino que también integró un pequeño espacio de ultramarinos para facilitar a los vecinos el acceso a productos de primera necesidad, contribuyendo a revitalizar la vida cotidiana del pueblo.

En su mensaje, la panadera quiso agradecer el apoyo de la comunidad: “Ha sido un verdadero privilegio poder formar parte de vuestro día a día a través del pan. Os llevaré siempre conmigo y os deseo lo mejor”.
Con esto se cierra una etapa corta pero intensa, en la que el pueblo se ha volcado con María Ángeles y ella ha tratado de devolver todo ese cariño en forma de su servicio. No obstante, según reza el comunicado, los vecinos podrán seguir disfrutando de este servicio gracias a la persona que se hará cargo del horno, con la esperanza de que mantenga abierta esta tradición y no vuelva a bajar la persiana.