Hay imágenes que no necesitan palabras. Basta mirar hacia lo alto del Cerro de la Majestad y encontrarlas allí, firmes, recortadas contra el cielo. Las tres cruces han vuelto a su sitio y, con ellas, Cuenca entera reconoce la señal: la espera se acaba. Porque en esta ciudad hay símbolos que no se explican, se sienten. Y cuando aparecen, cuando vuelven a dominar el perfil urbano, algo cambia por dentro. Es ese instante en el que la ciudad empieza a latir distinto, cuando la memoria, la tradición y la emoción se entrelazan para anunciar que la Semana Santa ya está aquí. Las mejores fotos.
/Fotos de Néstor Robayna/


















































































































































































