Ganador del concurso de morteruelo en el programa de Alberto Chicote, Agustín Rubio ha visto cómo su restaurante se llena de clientes desde que su receta apareció en televisión. El cocinero de El Sueño del Quixote cuenta a El Digital de Cuenca cómo se preparó para el programa, cómo vive la fama repentina y cuál es el secreto de su morteruelo.
«Un día me llamaron del programa y pensé que era una broma. Me dijeron que eran de La Sexta y no me lo creí, así que colgué. Más tarde me enviaron un mensaje con dos tickets de comida, diciendo que habían probado nuestro restaurante y querían hablar conmigo. Ahí ya me lo tomé en serio y me hicieron una entrevista de hora y media», explica Rubio.

El concurso se desarrolla de manera muy real: sin ensayos previos, sin saber con quién compites y con inspecciones de cocina y restaurante antes de servir la comida. Rubio confiesa que vio posibilidades de ganar, aunque hubo algún momento polémico: «Domingo, de Casa Palacios de Uclés, no me puntuó de forma honesta. Mientras los otros restaurantes me dieron un diez, él me puso un cero o un dos. Creo que nunca se debe mentir sobre lo que uno ve en la cocina».

Desde que ganó, su restaurante no para. «Llevamos tres o cuatro días que esto no para. Gente de Castellón y Albacete viene solo para probar nuestro morteruelo. Incluso tengo que grabar para la televisión autonómica cómo lo preparo en directo», asegura Rubio.

El secreto del morteruelo: «Está en hacerlo como se hacía antes, a costumbrar de la gente. Lleva perdíz, conejo, gallina, papada, pollo e hígado. Hoy la gente joven no quiere que sea fuerte, así que yo no le echo jamón. Puedes hacer pequeñas adaptaciones, como cambiar la manteca por aceite de oliva, pero siempre respetando la esencia del plato», revela.

Su restaurante, ubicado en un Casa Palacio de 1660 en San Clemente, es un referente: terraza restaurante, hostal rural de cinco estrellas y una biblioteca histórica que sorprende a visitantes y clientes habituales. «Llevamos desde 1982 en hostelería, hemos hecho más de 1.200 bodas y tratamos de ofrecer siempre lo mejor a nuestros clientes», explica Rubio.
Agustín Rubio demuestra que la tradición y la sinceridad en la cocina siguen triunfando, incluso frente a la fama repentina que da la televisión. Su morteruelo conquense no solo ganó un concurso, sino que ahora es un imán para clientes de toda España, manteniendo la esencia de un plato que forma parte de la historia culinaria de Cuenca.