La presentación del tradicional Belén de la Diputación de Cuenca, que ha tenido lugar este viernes con la presencia del obispo José María Yanguas, ha sido el mejor momento para sincerarse por parte de Álvaro Martínez Chana echando un vistazo rápido al último año.
Aprovechando que el Obispo había recalcado que la palabra clave de la Navidad es la paz y que es un buen momento para recomenzar la vida y ponerla a punto de nuevo, el presidente de la Diputación reafirmó su mensaje de paz, junto con una acción de gracias muy especial, dada su circunstancia personal como paciente oncológico.
«Yo tengo que dar gracias a Dios porque estoy hoy aquí con vosotros y celebro la vida, y la tenemos que celebrar todos y cada uno de los días del año, pero especialmente en Navidad», declaró emocionado.

En este sentido, Martínez Chana fue consciente de la fugacidad de las cosas temporales y valoró la suerte inmensa de poder pasar tiempo mientras se pueda con los seres más queridos. Asimismo, dejó entrever alguno de sus valores más importantes.
«Tenemos que celebrar la Navidad con los nuestros, con nuestros amigos, con nuestras familias, disfrutando y sabiendo que estamos aquí de paso, pero que en ese paso merece la pena pasarlo bien y ser buenas personas«, exclamó conmovido.
Entre villancicos y gestos de afecto de los asistentes, Martínez Chana fue siguiendo el recorrido de los misterios del Belén, valorando los gestos a Gustavo Torner y el resto de escenarios de «toque local», como él mismo los definió.