El eco del 20-N se sigue escuchando en los refugios antiaéreos de la Cuenca subterránea

La investigación de Santiago Domínguez demuestra que los subterráneos de Cuenca previos a la Guerra Civil respondían a un problema de espacio

Vive de la Arqueología, pero también es músico de heavy y rock con La Dama Oscura y, atención, profesor de Kung Fu. «Tengo muchos trabajos», restó importancia nuestro protagonista, doctor en Historia y Arqueología por la Universidad Complutense de Madrid y autor de importantes proyectos para el Ayuntamiento de Cuenca desde el año 2008-09 como los refugios antiaéreos de Calderón de la Barca y Alfonso VIII, la pasarela peatonal del barrio El Castillo, la Casa del Corregidor, el Alfar de Pedro Mercedes y una larga lista de pueblos a lo largo y ancho de la provincia de Cuenca. Pero vamos por pasos.

Se llama Santiago David Domínguez Solera y sus años de experiencia en el tema de los refugios vienen de bastante lejos cuando cundía el mito en todas las ciudades de que los subterráneos eran de los conventos y se difundían las leyendas sobre fantasmas en castillos y catedrales… «Todo ese tipo de elementos mi compañero Michel Muñoz y yo nos encargamos de estudiarlos realmente en los subterráneos históricos de Cuenca, que hay de muchos tipos», explicó a El Digital de Cuenca.

«Tenemos desde las cloacas del acueducto renacentista y barroco, que se van distribuyendo por toda Cuenca desde la Cueva del Fraile por el propio Castillo, hasta cuevas y subterráneos domésticos de las casas por un problema de espacio», dio con la clave el experto. Es decir, Cuenca estaba creciendo en población y la ciudad se quedó constreñida en suelo rocoso, por eso, se hicieron habitaciones excavando en la roca y criptas en las iglesias que se confundían con relatos místicos, además de túneles transitables en el Casco Antiguo antes de que estallara la Guerra Civil.

Santiago Domínguez en su pequeño despacho del Casco/ Néstor Robaina

Ahora sí, a partir de la Guerra, lo que han encontrado son refugios antiaéreos que, gracias a un exhaustivo proceso de documentación, acondicionamiento de espacios y recopilación de testimonios, se han reabierto para la visita del público con la posibilidad de reservar un pequeño tour turístico y disfrutar de la musealización de esta Cuenca subterránea.

Domínguez se mostró orgulloso de compartir su investigación con el periódico, ya que para ellos también había sido una sorpresa comprobar que los refugios subterráneos de la Guerra Civil nada tenían que ver con las cloacas y criptas de mitos pasados. Así las cosas, primero se investigó el de Alfonso VIII; en 2019 el de Calderón de la Barca, con nueva cartelería, diseño y hasta un holograma; y en 2024 se ha ampliado la investigación de dos entradas que existían en Alfonso VIII. Domínguez fue consciente del éxito que está teniendo en la actualidad el túnel de Calderón de la Barca. «Cada vez hay una mayor demanda, simplemente limpiar la cara a uno de los refugios ¡funciona!», se sorprendía.

CUENCA, UNA CIUDAD DE LA RETAGUARDIA

Lo cierto es que efemérides como el 20-N (la muerte de Franco) recuerdan importantes momentos de la historia que han marcado este país, pues pudiera parecer que la Guerra Civil y, concretamente, los refugios antiaéreos son un tema «muchas veces olvidado» o que hablar de ellos puede resultar tabú, como opinó el entrevistado. Sin embargo, según el historiador, ya se empiezan a quitar esos tabúes y hay cierto interés en profundizar en la historia que supuso un golpe al gobierno del 36 que desembocó en el final de una República y el inicio de una guerra.

Así desvelaba sus dos principales motivos para embarcarse en esta aventura al más puro estilo Indiana Jones (aunque sin materiales ni huesos que enseñar en su despacho): «La primera razón, por nuestra historia; y la segunda, porque Cuenca fue ciudad de la retaguardia durante toda la Guerra Civil prácticamente, menos al final que es cuando termina siendo conquistada por las tropas de Franco». Al situar la ciudad en la retaguardia quiso decir que no hubo batallas terrestres en la provincia ni en la ciudad, pero sí varios bombardeos, que es lo que explica en el refugio de Calderón de la Barca, del que quiso recalcar que se trata de un Centro de Interpretación de Cuenca Subterránea en la Guerra Civil. «Son dos proyectos, Cuenca en guerra y Cuenca subterránea, los dos promovidos por el Ayuntamiento de Cuenca», puntualizó.

Santiago Domínguez explica su investigación/ Néstor Robaina

ME VOLVÍ DE MADRID PORQUE SOY DE PUEBLO

En el Instituto empezó a gustarle la historia y se fue a Madrid a estudiar la carrera, donde conoció a ciertos profesores que le introdujeron en el camino de la prehistoria, concretamente del Paleolítico, que es lo que más le gusta. «Hice mi tesis sobre los cazadores recolectores del mundo», comentó haciendo alusión a la serie documental ‘El último confín‘ difundida en CMM. Pero la cabra tira al monte, como se suele decir, y Cuenca siempre le sedujo: «Me volví de Madrid porque soy de pueblo y me gusta el campo».

Su gabinete se llama ‘Heroica Arqueología y Patrimonio Cultural‘ y hasta la fecha acumula «muchos expedientes»: «Esto es un gabinete igual que si fuera de abogados (risas), hablando de la guerra estamos ahora excavando trincheras en Santa Cruz de Moya». Y junto a otro investigador, José Francisco Torres Martínez, desarrolla proyectos de la Edad de Hierro y del Bronce, sobre los castros o recintos instalados en posiciones topográficas destacadas, tanto en el Castillo de Iniesta como en Huerta del Marquesado. A lo que añadió los trabajos en el Pico de la Muela de Valera de Abajo.

La investigación del historiador y arqueólogo permite conocer más detalles de la Cuenca en Guerra y la Cuenca Subterránea/ Néstor Robaina

RESTOS DE MAMUT EN EL PROVENCIO

«Tenemos en marcha muchísimos proyectos de investigación interesantes», exclamó Santiago Domínguez, quien confesó que además se encuentra estudiando el Paleolítico inferior y medio desde el homo erectus hasta el neandertal porque han encontrado restos de mamut en El Provencio. Junto a otros expedientes en el propio castillo del municipio Castillo de Garcimuñoz o la fortaleza medieval Santiago de la Torre, conocida como Castillo de Santiaguillo, en San Clemente.

«En cada sitio los refugios se hacen de forma diferente, por ejemplo, en Cañete están hechos por la gente del pueblo, y el de San Clemente también es diferente a los de aquí que, como aprovechan muchas veces subterráneos anteriores, pues cada arquitecto se tiene que buscar las mañas», se divertía mientras reconocía que realmente son todos iguales a los subterráneos anteriores, la mayoría con acodos en la entrada más los materiales que se dispusieran.

En definitiva, el historiador y arqueológico quiso dejar constancia de que Cuenca es una ciudad histórica, fundada hacia el año 1000 d.C, y que hasta las propias hoces tienen prehistoria desde el Paleolítico hasta nuestros días, en lo relativo a la arquitectura tradicional y, por supuesto, todo lo que tiene que ver con la Guerra Civil española.

Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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