Las mejoras en la parte histórica de la ciudad siguen su curso y después del paseo del Puente de La Trinidad tocaba subir a la parte más alta para inaugurar la pasarela peatonal del Arco del Bezudo. «Una obra magnífica gracias a los arquitectos Javier y Miguel Ángel Redondo, y Pedro Miguel Ibáñez que ha compilado los textos para los visitantes a través de un código QR», se enorgullecía el alcalde de Cuenca, Darío Dolz, cuando se trata de saber un poco más sobre la historia de la ciudad.
Dolz quiso remarcar que esta pasarela «resuelve un problema de movilidad y accesibilidad peatonal en este tramo», siendo fácilmente identificable por turistas y conquenses identificar la vía de acceso más conveniente para atravesar el puente. «Lo digo con todas las letras, un trabajo magnífico y con una resolución muy importante de lo que era la accesibilidad ya que los viandantes tenían que utilizar la propia calzada para pasar a este lado», insistió el edil.

PENDIENTES DE LA REHABILITACIÓN DE LA MURALLA
El proyecto se enmarca dentro de las actuaciones del Ministerio de Industria en Ciudades Patrimonio con fondos europeos de 3 millones de euros: «Entre construcción y dirección técnica nos hemos gastado en torno a casi 400.000 euros de esos 3 millones, los otros 2,6 millones de euros los invertiremos en la rehabilitación de lo que es el paño de la muralla, que va desde esta ubicación hasta más o menos la Puerta de Valencia, en distintos tramos».
El alcalde concretó que ahora mismo la redacción del proyecto está en licitación y ya hay ofertas presentadas, por lo que espera que la semana que viene se decida quién va a ser el gabinete encargado de la recuperación o rehabilitación de la muralla de Cuenca.
Por su parte, la subdelegada María Luz Fernández quiso poner en valor la apuesta del Gobierno central a la hora de financiar «la recuperación del Patrimonio para el uso de la vecindad y del usuario».

UN PUENTE DEL PASADO AL PRESENTE
Los arquitectos Redondo, responsables de diseñar el proyecto, manifestaron que «es muy gratificante» haber contribuido a la mejora del barrio del Castillo, ya que «es un punto muy importante» por el valor patrimonial, pero también por el número de peatones que pasan por este puente. De manera que donde había un conflicto ellos han querido minimizarlo en la medida de lo posible y resolver el problema del tráfico en este punto concreto.
Según han indicado respecto al material y sus características, se trata de una pasarela de acero corten, un tipo de acero que hace que su oxidación proteja la pieza frente a la corrosión atmosférica: «Es un elemento noble que sabe envejecer y dialogar con el Patrimonio, y también le deja una huella actual de nuestra arquitectura actual». En total, 2 metros de ancho por 22 de largo. «Nos ha costado mucho poner esas vigas en un casco antiguo, de hecho no se fabricaban en España, y estamos muy contentos porque se han podido hacer 2 miradores que no existían», lo cual ha enriquecido la infraestructura de cara a la experiencia turística.
«También hemos jugado mucho con el tema de las luces y por la noche creemos que tiene un componente plástico que puede ser un referente en el Casco Antiguo de Cuenca», añadió Miguel Ángel, aportando un aire de modernidad gracias a este tipo de actuaciones contemporáneas.
Junto a él, Javier Redondo recordó que este proyecto nace de un premio internacional que ganaron en 2007 y que la corporación municipal rescató con gran acierto. «Estamos tremendamente agradecidos porque aparte de lo profesional somos conquenses y amamos nuestra ciudad, estamos muy contentos de poder trabajar en el Patrimonio de nuestra ciudad», enfatizó Redondo.
Pretendían un diseño que, con un lenguaje actual y siendo coherentes con la sociedad moderna, resultase en «un puente entre el pasado y el presente, de manera literal y también poética». En su opinión, genera dos laterales muy opuestos: uno más opaco, «que dialoga con el puente y lo respeta», pero otro muy abierto y «con un gran mirador que se asoma hacia nuestra Hoz».
A FALTA DE UN ESPEJO Y UN BADÉN
A partir de ahora, Dolz reconoció que faltan algunas decisiones por tomar en lo relativo a la regulación del tráfico previo a la entrada del Arco de Bezudo para aminorar la velocidad y que haya un tránsito peatonal lógico: «Bueno, no sé si a solución es semafórica, pero sí tiene que haber alguna señalética adicional e incluso alguna pantalla de espejo que los conductores vean que están cruzando peatones por la pasarela y que van a salir a la calzada simplemente para cruzar lo que es el Arco».
Cabe la posibilidad de poner unos pequeños badenes para que los coches den prioridad al tráfico peatonal: «Parece ser que iban por ahí las ideas», aportó Redondo.
«Esto no es ni para los hermanos Redondo, ni para Pedro Miguel Ibáñez, ni para OBRESCAM (empresa constructora), ni para el Ayuntamiento. Esto es para todos los conquenses y visitantes. ¡Y tenemos que respetar el Patrimonio!», exclamó Dolz.
