Otro barrio de Cuenca se muestra molesto por el nuevo modelo de transporte urbano

Se suma al barrio de Casablanca

Elena Castillejo, presidenta de la asociación vecinal del barrio de las Quinientas, ha mostrado su malestar con el nuevo modelo de transporte urbano implantado en Cuenca. «Es desvestir un santo para vestir a otro», asegura, trasladando el enfado de sus vecinos ante la reorganización de las líneas de autobús.

Según Castillejo, el cambio deja al barrio prácticamente sin servicio. «Nos han quitado la línea 2. Antes teníamos dos líneas de autobuses, ahora prácticamente ninguna», lamenta. La situación afecta especialmente a personas mayores que residen en zonas como la Avenida de Reyes Católicos, el Paseo de San Antonio o Casablanca. «El autobús que baja desde la plaza de toros no para hasta la rotonda del Arado», añade.

La presidenta vecinal considera que la solución pasaría por incrementar el número de líneas, aunque duda de que la empresa adjudicataria esté dispuesta a ello, dado que el contrato se extiende hasta 2027.

El nuevo modelo de transporte urbano, puesto en marcha recientemente por el Ayuntamiento de Cuenca, ha supuesto un cambio significativo en la movilidad de la ciudad. La reorganización ha pasado de cuatro a cinco líneas, todas conectadas a través de un intercambiador central en la calle Mariano Catalina, desde donde también salen las lanzaderas hacia la estación del AVE.

Las quejas de Castillejo se suman a las expresadas ayer por la presidenta del barrio de Casablanca, Mari Carmen Checa, quien denunció la pérdida de un servicio directo hacia puntos clave como el hospital, el centro o las zonas comerciales. Con la nueva línea 4, los vecinos deberán desplazarse hasta el intercambiador y realizar transbordo.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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