La provincia de Cuenca se ha convertido en uno de los territorios en los que el movimiento del cohousing ha puesto su mirada para impulsar nuevos proyectos de vivienda colaborativa, comunidad y reactivación económica local. En un momento marcado por la dificultad de acceso a la vivienda, el envejecimiento de la población y la despoblación rural, este modelo residencial emerge como una alternativa con vocación social, sostenible y transformadora.
El cohousing, también conocido como vivienda colaborativa, propone una fórmula en la que cada persona o unidad familiar dispone de su propio espacio privado, pero comparte zonas comunes, servicios y una vida comunitaria activa. Más allá de una solución habitacional, se presenta como una herramienta capaz de fijar población, dinamizar la economía de los municipios, optimizar recursos públicos y abrir nuevas oportunidades para sectores como el de las residencias de mayores, que podrían evolucionar hacia formatos más abiertos, autónomos y sostenibles.
En este contexto, la gestoría y consultoría especializada en cohousing y coliving Comunidad del Sol, fundada por la emprendedora Alicia Sequeira, ha anunciado el inicio de su fase exploratoria en Castilla-La Mancha, con especial atención a la provincia de Cuenca. La iniciativa busca tejer alianzas estratégicas que permitan poner en marcha proyectos de vivienda colaborativa adaptados a las necesidades y características del entorno rural.
El modelo que promueve Comunidad del Sol se basa en el cohousing intergeneracional, una propuesta orientada a crear comunidades diversas, cohesionadas y con un propósito común. Inspirado en experiencias ya consolidadas en países del norte y centro de Europa, este sistema plantea la convivencia entre jóvenes, familias y personas mayores en espacios diseñados para favorecer el apoyo mutuo, combatir la soledad no deseada y fomentar un estilo de vida más saludable y conectado.
La iniciativa llega en un momento en el que el debate sobre la vivienda y el aislamiento social ocupa un lugar central. Frente a ese escenario, el cohousing se perfila como una respuesta realista, humana y sostenible. La intención es desarrollar proyectos en colaboración con administraciones públicas y agentes locales, ofreciendo soluciones dignas que sitúen el bienestar de las personas en el centro.
Actualmente, se estudian distintos municipios de la región cuyo entorno natural, tranquilidad y capacidad de acogida faciliten el desarrollo de comunidades de entre 15 y 100 viviendas. Entre los primeros contactos ya iniciados figura el Ayuntamiento de Monteagudo de las Salinas, con el que Comunidad del Sol mantiene conversaciones para tratar de sacar adelante un proyecto de cohousing. De forma paralela, la empresa continúa analizando otras provincias de Castilla-La Mancha con potencial para acoger iniciativas similares.
En esta nueva etapa, Comunidad del Sol ha abierto el proceso a la participación de actores clave. La firma busca la implicación de ayuntamientos interesados en activar suelo público mediante fórmulas innovadoras de vivienda social, inversores dispuestos a respaldar desarrollos inmobiliarios con impacto social y rentabilidad sostenible, empresas y propietarios de residencias de mayores que quieran diversificar su modelo hacia propuestas dirigidas a personas sénior activas mayores de 60 años, así como personas y familias con niños interesadas en integrarse en comunidades basadas en la colaboración y el apoyo mutuo.
Con esta apuesta, el cohousing da un paso al frente en Castilla-La Mancha y sitúa a Cuenca como uno de los territorios con mayor potencial para acoger una nueva forma de habitar el medio rural. Más que construir viviendas, la propuesta aspira a generar comunidad, fortalecer vínculos y devolver oportunidades a pueblos que buscan nuevas vías para revitalizar su futuro.
