La Liga Globalcaja volvió a dejar en Cuenca otra de esas jornadas que resumen a la perfección el valor del deporte base. Los más pequeños de la casa disfrutaron de una nueva cita repleta de emoción, aprendizaje y compañerismo, en un ambiente en el que el resultado pasó a un segundo plano para dar protagonismo a la convivencia, la ilusión y las ganas de seguir creciendo dentro y fuera del terreno de juego.
Durante toda la jornada, se pudieron ver partidos intensos, sonrisas en cada rincón y ese entusiasmo que acompaña siempre al fútbol formativo. Familias, entrenadores y aficionados arroparon a los equipos en un fin de semana en el que volvió a quedar patente que la Liga Globalcaja es mucho más que una competición: es también un punto de encuentro para fomentar valores como el respeto, la amistad, el esfuerzo y el juego limpio desde edades tempranas.
Cada encuentro dejó imágenes de entrega, celebración y compañerismo entre niños y niñas que vivieron el deporte con la naturalidad y la pasión propias de quienes empiezan a descubrir su amor por el balón. En una competición que se ha consolidado como referente del deporte base, Cuenca volvió a disfrutar de una nueva jornada en la que los auténticos protagonistas fueron, una vez más, los más pequeños, capaces de recordar que el fútbol también se mide en sonrisas, valores y momentos compartidos.
/Fotos de Néstor Robayna/























































































































