Cuenca y el grito de la Turba: «Lo que está pasando en los últimos años no es de recibo»

El responsable del Grupo Turbas reclama respeto para una de las tradiciones más singulares de la Semana Santa de Cuenca y advierte de que los cambios organizativos están alterando momentos clave de la madrugada de la Procesión Camino del Calvario.

«Lo que está pasando en los últimos años con la Turba no es de recibo«. La frase, pronunciada por Antonio Garrote ante la asamblea del Grupo Turbas, resonó con fuerza entre los cerca de un centenar de asistentes reunidos este domingo en la sala Marco Pérez del Museo de la Semana Santa de Cuenca.

El secretario-presidente del colectivo aprovechó su informe para trasladar una preocupación creciente entre los turbos: que los cambios en la organización de la madrugada nazarena estén alterando un ritual que ha pasado de generación en generación. Garrote fue claro al describir la situación que, según explicó, viven los participantes en los momentos previos a la salida de Jesús Nazareno.

«No podemos despedir al Jesús como siempre se ha hecho. Nos echan fuera y no llegamos con el paso como ha sido toda la vida«, afirmó, recordando que esa despedida forma parte del alma misma de la tradición. Para el responsable del Grupo Turbas, no se trata solo de una cuestión logística. Se trata de preservar una forma de vivir la fe y la identidad de Cuenca que durante décadas ha encontrado en la Turba su expresión más sonora y popular.

La espera en El Salvador

Otro de los puntos que centró sus críticas fue la forma en la que los turbos deben esperar antes de la salida del cortejo desde la plaza de El Salvador. Según explicó, en los últimos años los participantes deben permanecer durante horas en ese espacio antes de poder acompañar la salida de la imagen.

«Parece que estuviéramos encerrados en una tina durante tres horas para ver salir al Jesús«, expresó Garrote, señalando además que durante ese tiempo ni siquiera resulta sencillo abandonar el lugar para atender necesidades básicas. Para muchos turbos, dijo, esos momentos previos deberían ser parte viva del ritual, no una espera que termine diluyendo el sentido de la tradición.

Una tradición única

Durante su intervención, Garrote quiso recordar también el carácter singular de este rito dentro de la Semana Santa de Cuenca. «No existe otra manifestación de fe con unas características tan peculiares: Turba es algarabía, Jesús es recogimiento y ternura«, afirmó.

Esa dualidad —el estruendo de tambores y clarines frente al silencio solemne del Nazareno— constituye uno de los símbolos más reconocibles de la madrugada conquense. Por eso, insistió, preservar ese equilibrio forma parte del patrimonio emocional de la ciudad.

Reunión sin acuerdo entre hermandades

Garrote explicó también que el pasado mes de febrero se celebró una reunión con las tres hermandades que participan en el cortejo de la madrugada para tratar de solucionar algunos de los problemas organizativos. Entre ellos, el retraso que se produce entre la Hermandad de San Juan Evangelista y la de Jesús Nazareno. Sin embargo, el encuentro terminó sin un acuerdo definitivo, por lo que las conversaciones continuarán en los próximos meses.

La vida interna del Grupo Turbas

Más allá del debate sobre el rito, la asamblea abordó distintos asuntos de funcionamiento interno. La reunión estuvo presidida por Miguel Ortí, secretario de la Hermandad de Jesús Nazareno de El Salvador, en representación de los Hermanos Mayores que no pudieron asistir. Durante la sesión se aprobó el acta de la reunión anterior, leída por Jesús Aguilar, y se informó de 198 nuevas altas en el grupo, mientras que se registraron 70 bajas, dos de ellas por fallecimiento y el resto por impago de la cuota.

El informe económico presentado por el tesorero reflejó un saldo favorable de 386,90 euros para el colectivo. Entre los acuerdos adoptados, la asamblea eligió como Turbo de Honor a Adolfo González Cerrillo. Además, el turbo Fernando se ofreció para portar el guion en la próxima madrugada del Viernes Santo.

También se anunció que el brazalete de este año ha sido confeccionado por un niño turbo, un gesto simbólico que enlaza con el memorial Turbas Generación, dedicado en esta edición a los más jóvenes, considerados el futuro de la tradición. La asamblea aprobó además la renovación de cargos, siendo elegido Jesús Aguilar como nuevo presidente-secretario del Grupo Turbas.

La madrugada que despierta a Cuenca

La reunión terminó con la mirada puesta en la próxima madrugada del Viernes Santo. Una madrugada que, año tras año, despierta a la ciudad con un sonido que forma parte de su memoria colectiva. Cuando aún no ha amanecido, Cuenca escucha primero un rumor lejano. Después llegan los tambores, los clarines, el bullicio que rompe la noche. Y en medio de esa algarabía, aparece la figura serena de Jesús Nazareno.

Es entonces cuando la ciudad recuerda que la Turba no es solo ruido.
Es historia, emoción y herencia. Y por eso, como reclamó Antonio Garrote ante la asamblea, muchos turbos creen que ese rito merece algo más que organización: merece respeto.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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