Cuenca mira a su futuro en una procesión infantil cargada de ilusión

La edición de 2026 ha reunido a numerosas hermandades y pasos infantiles, consolidando esta cita como uno de los actos más entrañables de la Cuaresma conquense

Los más pequeños han tomado las calles del casco antiguo de Cuenca en una mañana marcada por la tradición, la música y la emoción contenida del públicoDesde primera hora, el casco antiguo se ha transformado en un escenario de pequeños protagonistas y grandes emociones. Las calles han cobrado vida con el paso medido de los niños, sus túnicas ondeando suavemente y los pasetes marcando un ritmo contenido pero lleno de solemnidad. Cada gesto, cada mirada y cada paso ha transmitido la ilusión de quienes descubren por primera vez lo que significa formar parte de una tradición que une pasado, presente y futuro, dejando en Cuenca una estampa imborrable que permanecerá en la memoria de todos.

Procesión infantil Cuenca/Kataixa Torres

Una mañana llena de color e ilusión

Pequeños nazarenos han recorrido el trazado habitual del desfile, con túnicas impecables y pasos diminutos que han reproducido la solemnidad de la Semana Santa. El sonido de tambores y cornetas ha acompañado cada tramo del recorrido mientras, a ambos lados de las calles, el público ha seguido el desfile en silencio, guardando para dentro el orgullo de ver a los más pequeños sostener la tradición.

Hermandades y pasos: tradición que crece

En total han participado 29 hermandades con 30 pasos o pasetes, un despliegue mayor que en años anteriores. Entre las novedades han destacado la hermandad de San Pedro y de la Cruz Desnuda y la hermandad de la Caña, que este año han desfilado con paso propio. Los niños han formado filas ordenadas, mostrando disciplina y entusiasmo, fruto del trabajo coordinado entre las hermandades y los Grupos Jóvenes de las mismas. Cada uno de ellos, con su pequeño paso, ha llevado la tradición y la esperanza de la Semana Santa del mañana.

Procesión infantil Cuenca/Kataixa Torres

Música que ha acompañado la ilusión

El desfile ha comenzado con la Banda de Tambores y Trompetas de la Junta de Cofradías, dirigida por Poyatos. El primer toque ha roto el silencio de la mañana y ha marcado el arranque de la procesión. Un sonido seco y reconocible que ha acelerado los corazones y ha dejado ese nudo en el estómago tan propio de los días grandes, anticipo de emociones que siempre terminan desbordándose en las calles de Cuenca.

Procesión infantil Cuenca/Kataixa Torres

Las marchas procesionales han acompañado después el avance de los pequeños nazarenos por el casco antiguo, llenando la mañana de ese ambiente tan característico de la Cuaresma conquense. El cortejo se ha cerrado con la banda infantil del Conservatorio Profesional de Música «Pedro Aranaz» de Cuenca, poniendo el broche a una jornada en la que la música ha vuelto a unir tradición, emoción y futuro.

Recorrido por el casco antiguo

La procesión ha partido a las 11:00 horas desde la iglesia de San Andrés respetando una lluvia que apareció levemente a mitad de trayecto, tras esa salida, la procesión ha recorrido calles emblemáticas: Peso, Solera, Plaza del Salvador, San Vicente, Alonso de Ojeda, Plaza del Cardenal Payá, Pósito, González Francés, Melchor Cano y Solera. Los vecinos han seguido el paso de los niños, contemplando el desfile sin hacer ruido, respirando hondo y dejando que cada imagen se impregnara en la memoria. Calles como la del Peso, estrecha y recogida, han vuelto a ofrecer esa estampa tan propia de la Semana Santa conquense, donde cada paso parece contener siglos de historia.

Procesión infantil Cuenca/Kataixa Torres

Pasos realistas y artísticos

Los pasos infantiles han ofrecido una amplia variedad de estilos. Algunos han sido réplicas fieles de los pasos titulares de las hermandades, mientras que otros han mostrado interpretaciones más simbólicas y creativas. Destacan los muñecos tipo «fofucha» del paso de la Exaltación, la Oración en el Huerto de San Antón, obra del artesano Tomás Bux, y el nuevo paso de San Pedro Apóstol, realizado por Rubén Segovia y su padre Jesús. Cada uno ha mostrado la creatividad, el detalle y la pasión que acompañan a esta tradición.

La Semana Santa en manos de los más pequeños

La procesión infantil ha demostrado una vez más que la Semana Santa de Cuenca se vive desde la infancia. La jornada ha combinado música, color y solemnidad, y sobre todo ha puesto de relieve el papel de los niños como continuadores de una celebración que forma parte de la identidad de la ciudad. Cada paso, cada gesto y cada compás ha sido un recordatorio de que la Semana Santa no solo se hereda, sino que se siente y se construye día a día.

Procesión infantil Cuenca/Kataixa Torres

Los guardianes de la tradición

Quedan ya para el recuerdo nazareno los gestos de esos niños que hoy sueñan con ser banceros y banceras algún día. Las túnicas, todavía largas para sus cuerpos pequeños, crecerán con ellos; y sus manos, hoy diminutas, terminarán haciéndose fuertes para sujetar la horquilla que un día sostuvo el abuelo, después el padre y ahora ellos imaginan entre los dedos.

Mañana serán sus hijos quienes repitan ese mismo gesto. Y así, paso a paso, relevo tras relevo, Cuenca seguirá escribiendo su historia nazarena, porque la Semana Santa no solo se hereda: se aprende, se siente y se transmite en silencio, de generación en generación, por los siglos de los siglos.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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