De Barcelona a un pueblo de Cuenca para devolver a la vida una panadería

Gracias al proyecto Arraigo, Alberto reabrió la panadería y devolvió un servicio esencial a Saelices

Durante diez años, los habitantes de esta localidad de Cuenca vivieron sin un servicio básico: la panadería. Muchos tenían que desplazarse a otras poblaciones para conseguir pan o algún dulce. Todo cambió hace dos años, cuando Alberto Corona decidió instalarse y abrir su propio negocio en Saelices.

“Yo me puse en contacto con la Asociación Arraigo sin conocerlos. Llamé por un anuncio de una panadería, y ellos me explicaron qué era el proyecto Arraigo. Hicieron una ficha con mis datos y a los pocos días me llamaron para venir a ver el horno antiguo que había aquí”, recuerda con El Digital de Cuenca.

La primera visita no terminó de convencerlo. El horno antiguo no se ajustaba a sus expectativas, pero fue la intervención de la alcaldesa Paloma y el concejal Manolo lo que cambió su perspectiva. “Me volvieron a llamar para enseñarme locales vacíos. Vi uno que me entró bien, me lié la manta a la cabeza y monté la panadería”, relata.

La decisión: un paso hacia la vida rural

Corona llegó a Saelices en noviembre de 2023 y abrió su panadería el 27 de enero de 2024. “El pueblo me gustó mucho. Y también el interés de la alcaldesa Paloma. Me contagió su espíritu y su insistencia, me hizo ver que era una oportunidad que no podía dejar pasar”, explica.

Antes de mudarse, no conocía Saelices ni Cuenca. “No tenía vínculo de ningún tipo con el pueblo. Pero empecé a buscar alternativas porque en Barcelona los precios estaban disparados y yo quería comprar mi panadería, no seguir de alquiler. Y dio la casualidad de que esto me llevó hasta aquí”, cuenta.

Lo hizo desde un pequeño pueblo cerca de Barcelona, sin conocer Saelices ni la provincia de Cuenca. La búsqueda de un negocio propio y la dificultad de adquirir un local en Barcelona lo empujaron a mirar más allá. “Barcelona estaba carísimo, y empecé a expandir el círculo de búsqueda. Dio la casualidad de que esto surgió aquí en Cuenca”, cuenta.

Foto: Alberto, panadero de Saelices/ Diputación de Cuenca

Sin embargo, no es el único servicio que ha vuelto a la vida. Gracias al Proyecto Arraigo, Nohelia ha reabierto la carnicería que llevaba años cerrada, devolviendo a los vecinos un punto de encuentro y un servicio esencial. Juntas, la panadería y la carnicería simbolizan cómo la llegada de nuevas familias puede revitalizar un pueblo, recuperar la rutina y fomentar la vida comunitaria.

Un servicio esencial para los vecinos

La panadería llevaba 10 años cerrada. “Aquí antes solo había reparto de pan desde un pueblo cercano. La oferta era muy limitada: cuatro magdalenas y dos dulces. Yo he introducido pan, bollería, pastelería… y la clientela ha aumentado mucho. La gente me dice que nunca habían tenido algo así en el pueblo”, asegura Corona.

Foto: Alberto, panadero de Saelices/ cedida

Además, la reapertura de la panadería devuelve comodidad y vida diaria a la comunidad. “Hay mucha gente que viene de paso, y los vecinos valoran tener productos frescos sin tener que desplazarse. Es muy satisfactorio ver que la gente lo agradece”, añade.

Foto: Alberto, panadero de Saelices/ cedida

Más que un negocio

Más que un negocio, para Alberto la reapertura de la panadería tiene un significado comunitario. “Es una satisfacción enorme ver que la gente viene y te lo agradece. Para mí es muy gratificante devolver un servicio que hacía falta”, asegura.

El apoyo institucional también ha sido clave. “El trato con Paloma y el Proyecto Arraigo ha sido impecable. La alcaldesa está muy implicada en hacer crecer el pueblo, y eso se nota. Lucha para que haya servicios y para que nuevas familias se instalen”, destaca.

Foto: Alberto, panadero de Saelices/ cedida

En lo personal, Alberto se siente completamente integrado. “Con la gente he tenido un trato excelente. Me he sentido acogido y muy a gusto. La calidad de vida aquí es bestial”, afirma.

Y sobre el futuro, su visión es clara: “Pienso en jubilarme aquí. Quiero continuidad y que esto no se quede solo en un proyecto pasajero. El pan y los dulces siempre se consumen, y ofrecer productos de calidad es algo que la gente valora mucho”.

Foto: Alberto, panadero de Saelices/ cedida

Su mensaje para quienes contemplen mudarse a un pueblo y emprender es directo: “Que confíen en su instinto. En los pueblos se vive muy bien”, dice Alberto, y sus palabras resumen no solo su experiencia, sino también la transformación que pequeños negocios pueden generar en localidades como Saelices. Gracias a iniciativas como el Proyecto Arraigo, los pueblos recuperan servicios esenciales, ganan vida y muestran que emprender lejos de la ciudad también puede ser una apuesta segura y llena de oportunidades.

/Foto: Alberto, panadero de Saelices/ cedida/

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
Botón volver arriba