«Empecé a vestir a la Virgen casi a escondidas»: la historia de Rafael Murgui, más de 20 años tras la imagen de la Esperanza de Cuenca 

El vestidor conquense explica cómo llegó a una tradición que antes apenas admitía hombres, cómo se prepara la imagen para cada momento litúrgico y qué siente al escuchar a la gente decir en la procesión: "qué guapa va la Virgen"

Durante más de dos décadas, Rafael Murgui ha sido una de las personas encargadas de vestir a María Santísima de la Esperanza, que procesiona cada Martes Santo en la Procesión del Perdón en Cuenca. Actualmente también viste a Nuestra Señora del Amparo y a Nuestra Señora de la Paz de Tarancón, además de haber colaborado con otras imágenes. En esta entrevista para El Digital de Cuenca Murgui habla de cómo empezó casi por casualidad, de una pasión que viene desde la infancia y de un oficio que se hace, como él mismo dice, «por amor al arte».

Comenzar por amistad y pasión

Rafael recuerda cómo inició su labor gracias a la amistad con Beatriz, camarera de la hermandad: «Tenía una relación personal y de amistad con Beatriz, y cuando ella fue nombrada camarera, empecé a ir. Siempre me ha gustado el tema de vestir las imágenes, y a raíz de ahí ya empecé yo a vestir a la Virgen.»

Rafael Murgui vistiendo a la Virgen de la Paz de Tarancón

Al principio, confiesa que su participación fue discreta, porque en aquel momento no estaba bien visto que hombres vistieran imágenes religiosas en Cuenca: «Primero un poco de tapadillo, porque los hombres aún no estábamos muy aceptados. Normalmente lo hacían las camareras. Luego, gracias a Eduardo y a otras personas que también empezaron a vestir vírgenes, se ha abierto un poco este tema.»

La evolución de un oficio en Cuenca

Rafael recuerda que, hace 20 años, la participación masculina era casi impensable: «En aquel tiempo no estaba tan bien visto. No sé si era porque ver a la Virgen ‘desnuda’ no se consideraba apropiado para hombres, o simplemente por tradición. Ha costado cambiar, pero ahora ya es habitual.» Menciona a Eduardo «Ladrón de Guevara» como precursor de esta apertura, así como a otros hombres que empezaron a vestir imágenes en diferentes hermandades: «Eduardo era modisto, y su oficio aseguraba que todo se hiciera bien. Luego, Miguel vistió la Dolorosa de las Tres Marías, y ya hay más hombres que visten imágenes. Todo ha sido de forma natural y fluida, aunque en algunas hermandades pueda costar más.»

La técnica del vestidor

Para Rafael, ser vestidor no es solo colocar ropa, sino completar la obra del escultor y adaptarla a la liturgia y la tradición artística«El vestidor completa la imagen que hace el escultor. Solo se ven la cara, las manos y un poco los pies; nosotros completamos todo lo demás para que la procesión la vea dignamente.»

Cada época litúrgica tiene sus colores y estilos: Inmaculada: azul celeste, blanco o azul y rojo, siguiendo la tradición artística de Murillo y otros pintores. Cuaresma: morado, negro o estilo hebreo, inventado en Andalucía y exportado posteriormente. Semana Santa: la Virgen se viste de Reina, con encajes y bordados elaborados, reflejando solemnidad y devoción. Rafael subraya que el vestidor debe pasar desapercibido, dejando que la Virgen sea siempre el centro de atención: «Lo más bonito es que la Virgen destaque por encima del resto. El vestidor no tiene que destacar nunca.»

Preparativos para el Martes Santo

Rafael ya tiene previsto cómo vestirá a la Virgen de la Esperanza para el Martes Santo 2026, aunque antes debe coordinar con la camarera: «Seguramente llevará encaje. No hay ninguna novedad especial en el tocado. Antes tenemos que perfilar detalles con Bea. Discutimos mucho estos temas, elegimos lo mejor para el besamanos y la procesión.» El besamanos, que se celebra el sábado anterior al Domingo de Ramos, permite a los fieles ver a la Virgen de cerca, un momento que Rafael recomienda no perder: «Es la oportunidad de verla abajo, de cerca. Merece la pena. Es un momento multitudinario, pero vale la pena cada año.»

Rafael Murgui vistiendo a la Virgen de la Paz de Tarancón

Otros trabajos y experiencia

Además de la Esperanza, Rafael ha vestido la Virgen de Amparo y la Virgen de la Paz de Tarancón. Puntualmente, ha trabajado con otras imágenes en Cuenca, lo que refleja su experiencia y reputación en la región: «He vestido la Virgen de Amparo hace varios años, seis o siete, no recuerdo exactamente. También he vestido la Virgen de la Paz de Tarancón y otras imágenes puntualmente.» 

A pesar de su habilidad y dedicación, Rafael aclara que su profesión principal es administrativa y que no se dedica profesionalmente a vestir imágenes: «En Cuenca no se paga por vestir imágenes, se hace por amor al arte. No se puede vivir de esto, pero es una pasión enorme.»

Una pasión desde la infancia

Rafael recuerda su infancia, jugando a procesiones y vistiendo figuras de Playmobil y de barro hechas por su hermano: «Siempre me ha gustado este aspecto de la Semana Santa. Jugábamos a las procesiones, yo vestía las figuras y mi hermano las hacía de barro. Desde siempre me ha gustado vestir la imagen que más devoción me genera, que es la Esperanza. Me considero muy afortunado.»

La recompensa de la devoción

Para Rafael, lo más gratificante no es recibir felicitaciones, sino ver cómo la Virgen se convierte en el centro de la devoción y admiración de la gente: «Lo más bonito es ver los comentarios de la fila de gente, de los hermanos o banceros , lo bonita que está la Virgen. Eso es mucho más bonito que recibir felicitaciones.»

Esta entrevista muestra cómo un hombre apasionado por la Semana Santa y por el arte puede transformar una tradición, hacerla más inclusiva y al mismo tiempo preservar la dignidad, la estética y la devoción de cada procesión en Cuenca y más allá.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
Botón volver arriba