La Dolorosa ha recorrido las calles de Cuenca en su rosario vespertino con motivo del décimo aniversario de la hermandad, recuperando el espíritu de la histórica procesión celebrada en 1956 con un recorrido singular pasando por las Casas Colgadas. Desde la Catedral hasta San Esteban, cientos de conquenses acompañaron y aguardaron el paso de la Virgen en puntos emblemáticos del casco antiguo.
La inesperada oscuridad de las farolas en parte del recorrido, iluminada únicamente por las velas del cortejo y la luz del paso, dejó una de las estampas más sobrecogedoras de la noche. Entre incienso, oración y silencio, la ciudad volvió a caminar junto a su Madre.
/Fotos: Néstor Robayna/






































































































































































































