La restauradora más reconocida de la Semana Santa de Cuenca: «Cada imagen ha tenido su personalidad; ver la talla original sin vestir siempre me ha emocionado»

Restauradora de la Semana Santa de Cuenca, Mar Brox ha llevado casi 30 años cuidando las imágenes que cada año han emocionado a la ciudad

Entre la devoción, la historia y el arte, las imágenes de la Semana Santa de Cuenca han guardado décadas de fe, tradición y cuidado artesanal. Hemos conversado con ella en su taller para El Digital de Cuencadonde nos ha contado cómo ha devuelto vida a estas tallas, manteniendo intacta su belleza y su historia, para que cada procesión siga emocionando a conquenses y visitantes.

Tres décadas al pie del cañón

«El tiempo ha pasado muy rápido, pero ya he trabajado casi 30 años aquí. Siempre he dicho que hemos seguido al pie del cañón», ha comentado Mar mientras nos ha mostrado su taller. Durante este tiempo, muchos de los pasos procesionales de Cuenca han pasado por sus manos. «No sé si han pasado todos, pero sí una parte muy importante. Son piezas que han formado parte del alma de la ciudad.»

Restauración: técnica y cariño

Cuando Mar ha empezado, ya se habían hecho restauraciones profesionales de calidad. Sin embargo, muchas imágenes habían sido intervenidas por manos inexpertas. «Con los años, las hermandades han comprendido que estas obras deben estar en manos de profesionales. Son piezas devocionales… pero también artísticas. Su valor ha sido enorme.»

El mayor riesgo para las imágenes ha explicado mientras revisaba los pasos en su taller, no ha estado solo en su conservación anual. «El momento más delicado ha sido la procesión: la manipulación, la subida a andas… todo puede haberlas dañado. Son madera, policromías, dorados… materiales muy frágiles.»

Grandes escultores, cada uno con su sello

Muchos pasos han pertenecido a artistas históricos como Luis Marco Pérez, Coullaut Valera o José Capuz. Cada uno ha tenido su propia técnica, elección de madera y ensamblaje. «Cuando la técnica ha sido correcta desde el principio, la obra ha perdurado. Si no, el tiempo siempre ha terminado pasando factura.»

Nuestra Señora de La Soledad y  de la Cruz, un reto apasionante

Recientemente Mar ha culminado la restauración de esta talla histórica. «Ha sido una intervención necesaria. Nunca se había hecho una restauración completa. Las articulaciones han dejado de funcionar, así que hemos tenido que modificarlas respetando siempre la talla original. También hemos limpiado carnaciones, reemplazado pestañas muy deterioradas y los ojos de vidrio estaban oscurecidos. Ahora luce como merece.»

Emoción en cada detalle

Más allá de la técnica, lo que más le ha emocionado son las historias que cada imagen ha contado«Cada una ha tenido su personalidad. Descubrir la talla original sin vestir, ver cómo ha trabajado el escultor… me ha impresionado. Es belleza, sencillez, pasión.» Recuerda un momento que la ha marcado: «He abierto la talla de una Virgen y he descubierto que llevaba casi cien años sin que nadie tocara sus manos… ha sido como viajar al pasado.»

Al pie del cañón

Mar Brox seguirá cuidando estas joyas de la Semana Santa conquense. Su trabajo no solo ha preservado el arte, también ha mantenido viva una tradición que ha emocionado a cada generación. «Ojalá podamos disfrutar de la Semana Santa este año. Nosotros hemos seguido aquí, al pie del cañón, para lo que se haya necesitado.»

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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