La Dolorosa volverá a mirar a las Casas Colgadas en Cuenca en un día muy especial

El Rosario Vespertino del décimo aniversario recreará el espíritu de la primera procesión del Sábado Santo de 1956 en un recorrido histórico hasta San Esteban

La Venerable Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías celebrará este sábado la cita más especial de su aniversario con una procesión que recupera trazado y esencia de sus orígenes, dejando una imagen inédita desde hace décadas en el corazón de Cuenca.

Hay aniversarios que se celebran con actos. Y hay aniversarios que se viven. La Venerable Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías afronta este próximo 7 de marzo la que considera la cita más señalada de todo su décimo aniversario: un Rosario Vespertino y procesión que será oración en la calle, pero también memoria viva de la historia nazarena conquense.

La convocatoria está fijada a las 19:30 horas en la Catedral de Santa María y San Julián, aunque el cortejo quedará formado previamente en la capilla del Espíritu Santo desde las 19:15 horas. Desde allí arrancará la procesión para poner rumbo a la Parroquia de San Esteban, nueva sede canónica de la Hermandad, en un itinerario cuidadosamente diseñado para rendir homenaje a la primera procesión del Sábado Santo, celebrada en 1956.

Foto: Junta de Cofradías Cuenca

El recorrido no es casual. La Dolorosa descenderá desde la Catedral pasando por las emblemáticas Casas Colgadas, recuperando una estampa inédita desde hace décadas. Caminará bajo la silueta del Puente de San Pablo, avanzará hasta el Paseo del Huécar, junto al Teatro Auditorio, y tomará después la Puerta de Valencia para continuar por Las Torres y Aguirre hasta alcanzar finalmente San Esteban, donde está prevista la llegada en torno a las 21:30 horas.

Un trazado cargado de simbolismo que busca cerrar un círculo de memoria, fe y gratitud en el corazón del casco antiguo, recuperando de manera extraordinaria el espíritu y parte del itinerario de aquella primera salida procesional.

En coherencia con ese homenaje a los orígenes, el cortejo estará compuesto únicamente por la talla de Nuestra Señora de los Dolores, prescindiendo del conjunto escultórico completo. Se quiere emular, en la medida de lo posible, aquella procesión primitiva en la que desfiló una Dolorosa —la de Mena, que hoy puede contemplarse en la Catedral— reforzando así el carácter evocador de la jornada.

El Rosario marcará el paso del cortejo, con los misterios rezados en distintos puntos mediante megafonía, convirtiendo cada tramo en un espacio de recogimiento. Abrirá la procesión la Cruz de Guía y los hermanos acompañarán a la imagen con velas en filas, mientras un trío de capilla interpretará música sacra durante el itinerario, subrayando el tono íntimo y penitencial del acto.

La participación será libre y abierta, pudiendo incorporarse cualquier persona al recorrido. En el plano organizativo, los enseres están citados a las 17:30 horas para su traslado a la Catedral; los banceros deberán acudir a las 18:00 horas a la capilla del Espíritu Santo para ser tallados y organizados, vistiendo traje oscuro y camisa blanca. Los hermanos que formen parte del cortejo deberán estar presentes a las 19:00 horas.

Más allá del aniversario, el 7 de marzo promete dejar una imagen llamada a quedarse en la memoria colectiva: la de la Dolorosa avanzando entre la piedra milenaria y la hoz del Huécar, como si el tiempo se hubiera detenido por unas horas. No será solo un Rosario. Será un regreso a los orígenes. Y, sobre todo, una forma de recordar que en Cuenca la fe no solo se cuenta: se camina.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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