VÍDEOS | La Exaltación conquista Cuenca: las imágenes inéditas que ya son historia de su Semana Santa

La salida al son del Himno Nacional, el paso por la calle de los Tintes y la llegada a San Esteban con Caridad del Guadalquivir dejan una procesión extraordinaria para el recuerdo

La procesión extraordinaria de La Exaltación ha regalado a Cuenca una de esas jornadas que trascienden lo habitual y se convierten en memoria colectiva. No fue solo un recorrido diferente: fue una sucesión de estampas inéditas, emociones contenidas y momentos que explican por qué la Semana Santa conquense sigue marcando el pulso de la ciudad.

El primero de los grandes instantes llegó con la salida del templo, cuando el Himno Nacional comenzó a sonar con solemnidad, interpretado por la Banda de Tambores y Trompetas de la Junta de Cofradías bajo la dirección de Poyatos. La música se abrió paso entre el silencio expectante del público, creando una atmósfera de respeto y emoción que puso la piel de gallina a los presentes. Fue un arranque vibrante, cargado de simbolismo y orgullo cofrade.

Uno de los momentos más comentados y fotografiados fue el paso por la emblemática calle de los Tintes, una estampa poco habitual en la Semana Santa de Cuenca. Ver a La Exaltación recorrer este enclave urbano dejó una imagen inédita, casi irrepetible: el contraste entre la solemnidad del paso y el entorno histórico generó una fotografía que ya forma parte de la iconografía reciente de la ciudad.

El recorrido continuó entre suspiros y miradas emocionadas hasta culminar en la llegada a la iglesia de San Esteban. Allí, el paso avanzó flanqueado por la Banda de Tambores y Trompetas al son de la marcha procesional Caridad del Guadalquivir, en un cierre de enorme intensidad. La combinación de música, recogimiento y belleza plástica convirtió la llegada en uno de los puntos álgidos de la jornada.

La procesión extraordinaria de la Exaltación no solo dejó imágenes impactantes, sino también una reafirmación del vínculo profundo entre tradición y ciudad. Cuenca volvió a demostrar que su Semana Santa es emoción viva, capaz de reinventarse sin perder su esencia. Las escenas vividas quedarán grabadas en la retina de quienes las presenciaron y, desde ahora, también en la historia reciente de la ciudad.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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