Pocas personas pueden decir que han recorrido todas las categorías del fútbol español, desde los Juveniles hasta la Primera División, para terminar recalando en la competitiva Premier League,la liga más potente del planeta. Ese es el camino de Pablo de la Torre, un conquense que hace 14 años decidió apostar por su pasión y unir el deporte y la salud a través de su formación en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CCAFYD) y Fisioterapia.
Lo que comenzó como un sueño en los campos de su tierra es hoy una realidad consolidada en los banquillos de la Premier, donde ejerce como pieza clave en la preparación física de uno de los equipos la élite inglesa.

Sus primeros pasos, grabados a fuego en su memoria, nos llevan al Conquense Juvenil en División de Honor. Fue allí donde aprendió una de las lecciones más valiosas de su carrera: que la pasión y la dedicación son el mejor combustible. Pablo recuerda con orgullo cómo aquella etapa le sirvió para «aterrizar contenido relacionado con el alto rendimiento a un contexto con menos recursos».
Lejos de convertirse en una excusa, aquella circunstancia fue el impulso para agudizar el ingenio, crear y llevar la teoría al terreno de juego. Tal y como relata a este medio, el crecimiento colectivo y el disfrute del día a día se convirtieron en los grandes objetivos de aquella temporada, que afrontó de la mano de quienes considera referentes de dedicación y amor por el deporte: Poyatos, Rubi y Casti.
La cara menos visible de un camino sin fronteras
El ascenso de Pablo no ha sido una casualidad, sino una construcción diaria basada en la paciencia. Sin embargo, el éxito profesional le ha obligado a enfrentarse a la cara más amarga del fútbol: la distancia. Una de sus aplicaciones móviles no miente y refleja una vida nómada: «tengo una aplicación en el móvil de los países que voy visitando, la acabo de consultar ¡Y van 18 países!», revela este conquense. Además, ha fijado su residencia en cuatro países diferentes: España, Armenia, Chipre e Inglaterra.

Al evocar cómo se forjó ese camino internacional, De la Torre revive una etapa frenética que marcó un antes y un después en su carrera: su primera experiencia junto al entrenador Andoni Iraola:
«Un año que viajamos mucho fuimos a entrenar al AEK de Larnaca, en Chipre, empezamos jugando las previas de Europa League y fuimos ganando todas: en Irlanda (Dundalk), en Austria (Graz) y la final de la previa fue en Eslovaquia (Trencin). Esto nos dio acceso a fase de grupos donde visitamos Alemania (Leverkusen), Suiza (Zurich) y Bulgaria (Razgrad). De eso hace ya 8 años, echa cuentas…», bromea Pablo con esa media sonrisa de quien sabe que, aunque los kilómetros fueron muchos, lo vivido fue aún mayor.
Tras sus inicios en Cuenca, su carrera despegó pasando por instituciones como el Banants en Armenia y la UD Almería, antes de recalar en el CD Mirandés.
Su proyección internacional continuó en el AEK Larnaca de Chipre, una etapa que le abrió las puertas de clubes de gran exigencia en España como el Valencia y el Rayo Vallecano, donde su trabajo fue clave antes de dar el salto definitivo a la premier.

Tras años de aeropuertos y hoteles, se sincera sobre lo que implica estar en la cima: «Sinceramente, la soledad es una de las grandes letras pequeñas de esta profesión». Para él, la clave ha sido redefinir sus prioridades: «El éxito profesional, para mí es levantarme cada mañana con la ilusión de seguir disfrutando de lo que vamos consiguiendo, seguir creciendo desde la autoexigencia y proactivismo para ir a dormir cada día con la conciencia tranquila de hacer todo lo máximo posible por optimizar el rendimiento individual y colectivo».
Más allá de lo profesional, el preparador conquense sitúa el valor de su trayectoria en el factor humano que sostiene todo lo demás: «el éxito para mí es tener una familia que te cuide y cuidar, una pareja que admiras y te hace mejor cada día y relaciones de amistad que con los años pasan a ser parte de la familia por todo lo vivido y compartido». Es en ese equilibrio de vínculos es donde encuentra la estabilidad para seguir rindiendo al máximo nivel.
Un «hermano mayor» en la Premier League
Hoy, Pablo es una pieza fundamental en el AFC Bournemouth en la Premier League que describe como la mejor del mundo por su «músculo económico», pero que exige una capacidad de adaptación constante. En un mundo de estrellas, él ha sabido mantener su esencia humana. No se ve como un técnico distante; su rol «se asemeja más a un rol de un hermano mayor, que trata de direccionales y ayudarles en su camino», buscando que los jugadores tomen el control de sus vidas a través de una mente en orden y buenos hábitos.

Mirando al futuro, reconoce que aún le quedan “un par de aventuras más” lejos de casa. Pero su brújula, aunque hoy marque destinos internacionales, siempre apunta el camino de regreso a España. Se imagina viviendo en Valencia junto a su pareja, sin perder el hilo que lo une a sus raíces y con la firme intención de seguir vinculado a Cuenca, de una forma u otra.
Para él no se trata solo de un lugar de origen, sino de pertenencia. Allí donde va ejerce de embajador: cuando sus compañeros le preguntan por su ciudad, saca el móvil y presume de su belleza y de su encanto único. Es su forma de decir que, aunque sus pasos se midan hoy en los grandes estadios del mundo, su corazón sigue siendo conquense. Una conexión innegociable que demuestra que, por muy lejos que llegue, Pablo de la Torre nunca se ha ido del todo.
