Maite dejó Valencia y apostó por la vida en un pueblo de Cuenca: «Lo mejor que pude hacer»

Decidió dejar atrás la ciudad para empezar de nuevo en Cañete

Maite llegó con miedo y sin red. Hoy habla de tranquilidad, de calidad de vida y de futuro. Su historia, compartida recientemente en Instagram por la organización Proyecto Arraigo, es la de una mujer que decidió dejar atrás la ciudad para empezar de nuevo en el medio rural.

«Soy Maite. Me vine de Valencia a Cañete, un pueblo de unos 1.000 habitantes, y la verdad es que es el mejor cambio que he podido hacer», relata en un vídeo. Durante años vivió en Valencia capital, donde su situación laboral comenzó siendo estable, pero terminó torciéndose tras una serie de acontecimientos personales. «Tuve un accidente, me tuvieron que operar… y me fueron echando de los trabajos. Se volvió la situación un poco insostenible», explica.

Fue entonces cuando encontró Proyecto Arraigo y decidió enviar su solicitud. Poco después, hizo las maletas y se trasladó a Cañete, un municipio de la provincia de Cuenca. «Me vine con mucho miedo, prácticamente con una mano delante y otra detrás. No tenía a nadie aquí», reconoce. Recuerda que al llegar se preguntó: «¿A dónde me he venido?».

Gran apoyo de los vecinos

Sin embargo, la incertidumbre inicial dio paso a una experiencia muy distinta. «Cuando me vine, me sentí cobijada por las personas del pueblo. Estaban siempre pendientes por si necesitábamos algo mis hijos y yo». Ese apoyo vecinal fue clave en su proceso de adaptación. Poco después, además, empezó a trabajar, consolidando así su nueva etapa.

Lo que más valora de su vida en Cañete es la tranquilidad. «Prefiero la calidad de vida que hay en los pueblos. A la ciudad ya no vuelvo. No me gusta», afirma con rotundidad. Dentro de diez años, se ve viviendo allí o en cualquier otro pueblo, pero lejos del ritmo urbano.

Un puente entre la ciudad y el mundo rural

La historia de Maite se enmarca en el trabajo que desarrolla Proyecto Arraigo desde hace años. La entidad se define como un puente entre las ciudades y el mundo rural, acompañando a personas urbanitas que desean iniciar una nueva vida en pueblos afectados por la despoblación.

Su metodología -que combina diagnóstico del territorio, selección de perfiles y acompañamiento integral hasta el empadronamiento- ha permitido, según sus datos, que más de 3.000 personas hayan comenzado una nueva etapa en entornos rurales de más de 600 municipios en toda España. «No gestionamos mudanzas, sino proyectos de vida», explican.

En la provincia de Cuenca, el programa ha sido impulsado por la Diputación Provincial de Cuenca y financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico junto a los ayuntamientos participantes. Desde su puesta en marcha, ha facilitado la llegada de 241 personas -80 familias- a la provincia. Solo en 2025 se han asentado 103 personas de 30 familias, consolidando una tendencia creciente en la lucha contra la despoblación.

Historias como la de Maite ponen rostro a esas cifras. Detrás de cada número hay decisiones valientes, incertidumbre y también oportunidades. «El mundo rural no es una huida, es una oportunidad», defienden desde Proyecto Arraigo. Para Maite, al menos, lo ha sido: un nuevo comienzo marcado por la estabilidad, el trabajo y el respaldo de una comunidad que la acogió cuando más lo necesitaba.

María López

Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
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