Ana y Roberto, de Madrid a ser ganaderos en un pequeño pueblo de Cuenca: «Es nuestro sitio»

Una historia de amor, raíces y pasión por el campo en la provincia de Cuenca

El programa ‘Yo me quedo aquí’, de Castilla-La Mancha Media (CMM), ha puesto recientemente el foco en la provincia de Cuenca para contar una historia de regreso, raíces y apuesta por el medio rural. La protagonizan Ana y Roberto, una joven pareja que decidió dejar atrás su vida en Madrid para comenzar una nueva etapa como ganaderos en Valdeolivas, un pequeño municipio de 200 habitantes. 

Según cuenta el programa, Ana es de Albendea, el pueblo vecino, y dejó su tierra siendo muy joven para formarse como trabajadora social en Madrid, donde trabajó en un Centro de Atención a Víctimas de Violencia de Género. Allí coincidió con Roberto, natural de Valdeolivas, que en aquel momento triunfaba en el fútbol profesional. Ambos acabarían regresando a sus raíces y emprendiendo una nueva vida ligada a la ganadería hace cinco años.

Sobre qué les hizo mudarse definitivamente a Valdeolivas, Ana lo tiene claro: «Mi marido es de aquí y yo de un pueblo a cuatro kilómetros. Aunque trabajábamos en Madrid, siempre estábamos ligados a venirnos aquí. Al final, nuestras familias y nuestro entorno se encuentran aquí», asegura.

La oportunidad llegó cuando un ganadero del municipio puso a la venta su rebaño. «Al salir a la venta un ganado vimos la opción perfecta para dejar Madrid. Allí no teníamos el estilo de vida que queríamos en un futuro y decidimos venirnos», afirma.

Cerca de 400 ovejas 

Roberto explica en el programa que actualmente cuentan con unas 400 ovejas. Parte de la finca y del ganado pertenecían a sus padres, ya que su familia ha estado ligada históricamente al sector. 

«Roberto siempre ha estado vinculado a la ganadería porque sus padres se han dedicado toda la vida al ganado. Esta finca era de sus padres y parte del ganado también. El comienzo fue cuando un señor del pueblo quiso vender su ganado y nos vinimos de cero», señala Ana.

En su caso, reconoce que no tenía experiencia previa, pero que se ha adaptado plenamente. «Yo no tenía vínculo con la ganadería, pero al final me he adaptado a todo, y súper feliz», afirma.

La pareja apuesta, además, por el mantenimiento de un oficio tradicional y por la conservación de una raza autóctona, la Oveja Alcarreña, contribuyendo así al patrimonio ganadero de la comarca.

Flexibilidad y calidad de vida

Sobre el día a día en el campo, Ana reconoce que «hay meses que son duros y estás sin parar, pero hay otros que te permiten flexibilidad horaria y calidad de vida». Para ambos, el contacto con los animales y el entorno natural compensa el esfuerzo.

Su historia personal también tiene raíces compartidas. «Nos conocemos de siempre porque los pueblos están al lado. El amor no sé cómo surgió, porque somos súper diferentes. Abrieron un pub aquí hace unos años y se volvió la unión de los pueblos de alrededor. Ahí surgió», relata Ana en el programa. Incluso fue ella quien dio el paso para formalizar la relación. «Nos hemos casado porque yo le pedí matrimonio, y se lo pedí aquí», explica.

Actualmente, la pareja vive un momento especialmente ilusionante, ya que Ana se encuentra embarazada de siete meses. Su deseo, tal y como expresan al finalizar el programa, es claro: «De aquí ya no nos movemos. Aparte de tener las raíces, porque los dos somos de aquí, hemos encontrado nuestro sitio para estar, nuestra calidad de vida y el estilo de vida que queremos llevar».

María López

Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
Botón volver arriba