El rugido del agua que despierta a Cuenca: el Nacimiento del Río Cuervo, más salvaje que nunca

Las lluvias y el deshielo disparan el caudal y la belleza de uno de los Monumentos Naturales más espectaculares de Castilla-La Mancha

Estos días, cuando uno se acerca al Nacimiento del Río Cuervo, en el municipio conquense de Vega del Codorno, el ruido lo invade todo. Mucho antes de que la vista logre alcanzar la gran cortina de agua, es el oído el que recibe el impacto. No es el murmullo habitual del agua. Es un estruendo constante, profundo, casi marino. Sin embargo, es el rugido del río Cuervo, que este año nace con una fuerza inusitada.

Al aparcar el vehículo, la pregunta es inevitable: «¿Qué tiene que haber ahí arriba para que suene así?». La sensación es de una vitalidad arrolladora. Cuando discurres por la senda entre subidas y, por fin, aparece la cascada, la escena impresiona: el agua rebosa, salta, se desborda y se adueña del paisaje. El Nacimiento del Río Cuervo está a pleno rendimiento. Y se nota.

Un invierno de nieve y lluvia: el cóctel perfecto

Foto: Lluvia en el Nacimiento del Río Cuervo / Néstor Robayna

Este año se perfila como uno de los más generosos en caudal de los últimos tiempos, según los datos registrados por meteovegadelcodorno. Solo en lo que llevamos del mes de febrero, la zona ya acumula 207,6 mm, elevando el total anual a unos impresionantes 341,8 mm. Esta cifra es especialmente reveladora si se compara con el promedio histórico anual de 820 mm, lo que significa que en apenas mes y medio ya se ha registrado más de un tercio de la precipitación de todo un año.

Para ponerlo en perspectiva, en el año 2015 la precipitación acumulada anual fue de tan solo 439 mm; es decir, en este arranque de 2026 ya se ha alcanzado casi el mismo volumen de agua que en gran parte de aquel año.

Jairo Abarca, gerente de Raíces y y conocedor profundo de este entorno donde vive desde hace once años, explica este fenómeno: “Llevamos mes y medio, casi dos meses, alternando nevadas con lluvia, y eso hace que entre mucha agua en los acuíferos”. El resultado es visible: las cavidades subterráneas se llenan, el agua arrastra sedimentos y el nacimiento responde con fuerza.

No es algo que ocurra todos los años con esta intensidad, aunque sí es un fenómeno necesario. Las crecidas y las sequías forman parte del proceso natural que modela este enclave único.

¿Cómo se forma el Nacimiento del Río Cuervo?

Foto: Entrevista a Jairo Abarca en el Nacimiento del Río Cuervo / Néstor Robayna

El fenómeno actual, con un caudal que supera al de los últimos cuatro años, tal y como detalla Abarca es fundamental para la formación de la cascada: «Llevamos, mes y medio, casi dos meses, alternando nevadas con lluvia. Esto está haciendo que entre mucha agua en los acuíferos, se están llenando y por eso ahora baja con este caudal. Con este caudal no es normal que pase todos los años, pero sí que es cierto que es necesario para que se forme la caja del Nacimiento del Río Cuervo».

Su magia geológica comienza en las entrañas de la muela de San Felipe, donde el agua de las lluvias y el deshielo se filtra a través de la roca caliza cargándose de carbonato cálcico disuelto al atravesar las cavidades subterráneas.

Al brotar al exterior por las grutas, el agua libera ese gas y deposita el mineral sobre las rocas y el musgo, creando las características estalactitas y cascadas mediante un proceso de solidificación que ocurre principalmente cuando el cauce se seca en verano, permitiendo que la roca tobácea se asiente y crezca.

Un paisaje en constante mutación

Este monumento natural es un organismo vivo y dinámico donde la fuerza del agua no solo arrastra sedimentos, sino que también lava y erosiona la piedra, provocando que con el paso de las décadas algunas estructuras crezcan mientras que otras se fracturan y caen por su propio peso o por el empuje del caudal.

Foto: Nacimiento del Río Cuervo / Néstor Robayna

«Por eso también es un espacio protegido, porque son espacios muy especiales, está todo completamente conectado y se puede decir que la roca está viva. Está viva la roca, están vivas las plantas que hay en ella y, a su vez, está viva la fauna que vive en estas plantas y rocas. Hay trozos que van creciendo y otros que se van rompiendo de la fuerza del agua que va lavando la roca y haciendo cavidades», explica Jairo.

“El proceso necesita inundaciones y también sequía”, afirma Abarca. En verano, cuando el agua disminuye o desaparece, esa roca se solidifica y crece. Con el paso de los años, la cascada cambia. Hay formaciones que aumentan de tamaño y otras que se rompen por la fuerza del agua. «Si se comparan fotografías de 1980 con imágenes actuales, se aprecian rocas que ya no están y otras que han nacido después. El paisaje se transforma lentamente», detalla el gerente de Raíces.

Cuando el camino desaparece bajo el agua

Estos días, subir por la parte superior de la cascada es casi imposible. El sendero aparece anegado en varios tramos; el agua ha conquistado el terreno. El visitante camina entre charcos, humedad y el eco permanente del salto del agua.

Foto: Senda del Nacimiento del Río Cuervo / Néstor Robayna

No es solo un espectáculo visual. Es auditivo, táctil, incluso olfativo. Huele a tierra mojada, a musgo, a bosque frío. La sensación es la de estar asistiendo a algo primitivo, poderoso, difícil de domesticar. Y, paradójicamente, es también un remanso de paz.

Cuatro estaciones, cuatro Cuervos

¿Cuándo es mejor venir? La respuesta es sencilla: siempre. Cada estación muestra una cara distinta de un mismo fenómeno natural:

En invierno, la cascada puede aparecer congelada, convertida en una escultura de hielo. Con el deshielo, como ahora, impresiona por su fuerza.

Foto: Nacimiento del Río Cuervo / Néstor Robayna

En primavera, el entorno explota en verde y es uno de los puntos más ricos en flora y fauna de la provincia, con orquídeas singulares y la presencia habitual de buitres leonados, ciervos o gamos.
En verano, aunque pueda parecer seco, es cuando se está formando esa roca que hará más grande la cascada del futuro.

De zona de baño a Monumento Natural

Desde que fue declarado Monumento Natural en 1999, el Nacimiento del Río Cuervo ha ganado en protección y conservación. Se prohibió el baño, la acampada y el paso del ganado. Las rutas están señalizadas y el entorno, mejor cuidado.

Hoy cuenta con tres recorridos circulares y accesibles: el que rodea la cascada hasta su mismo origen, la ruta hacia una singular turbera caliza y la conocida como Ruta del Pinar, más corta pero igualmente paisajística. El enclave es, sin duda, uno de los grandes referentes turísticos de Cuenca. Y estos días, con el agua desbordada, la afluencia de visitantes lo confirma.

El estruendo que no se olvida

Foto: Nacimiento del Río Cuervo / Néstor Robayna

El Nacimiento del Río Cuervo no es un destino que se descubre con los ojos, sino un susurro que se convierte en rugido mucho antes de alcanzarlo.

Con las generosas lluvias de este invierno, el monumento natural nos regala su versión más rotunda y salvaje, un espectáculo sensorial donde el agua se adueña de cada rincón. Es el recordatorio más hermoso de que la naturaleza no es una fotografía estática, sino un ser que cambia, respira y evoluciona con cada gota. En el corazón de la Serranía de Cuenca, la vida se manifiesta hoy con un estruendo inolvidable.

/Foto: Nacimiento del Río Cuervo/ Néstor Robayna/

Alba Soledad Moya

Natural de Cuenca. Graduada en Periodismo por la UCLM. Experiencia en medios de comunicación como CMM o La Sexta.
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