En un discreto trastero de la calle Ronda del Manantial, en Cuenca, Patxi Mateo ha creado un museo personal donde conserva fotografías y recuerdos de toda su vida futbolística. Desde sus inicios en el Valencia Juvenil hasta su experiencia internacional, pasando por reencuentros con compañeros históricos, cada imagen guarda una historia de pasión, amistad y fútbol.

En sus propias palabras, Patxi recuerda cómo nació este proyecto: «Empecé a hacerlo cuando dejé el fútbol, hace unos años. Un grupo de compañeros del Valencia Juvenil comenzamos a mandarnos fotos de hace 40 años y pensé que estas imágenes deberían estar en un sitio visible para mí, para que cada vez que las viera, la feliz memoria viniera a mí. También hay sitio para fotos del Atlético de Madrid porque soy colchonero, como puedes observar.»
Nacido en El Puerto de Contreras, Patxi comenzó su carrera futbolística en el Valencia Juvenil, antes de trasladarse al País Vasco para continuar su formación. Sin embargo, un problema personal le hizo regresar a Cuenca, donde recaló en el Conquense cuando estaba de presidente Pepe y de entrenador Ángel Domingo. «Y ya me quedé en Cuenca y eché raíces», recuerda.

Su etapa como jugador dio paso a su carrera como entrenador. Inició su trayectoria en el Conquense B, logrando ascender al primer equipo. Más tarde, junto a Miguel Zurro, estuvo cerca de conseguir el ascenso a Segunda División, llegando a disputar un partido en el Santiago Bernabéu contra el Real Madrid B. «Quedamos segundos empatados con el Sevilla Atlético. Ascendió el Lorca que estaba cuarto en nuestro grupo, pero a nosotros nos tocó el Real Madrid B, que llevaba siete años sin ascender y tenía que ascender. De aquello tengo un mal recuerdo, porque nos robaron en el Bernabéu: nos anularon un gol que nadie supo por qué», recuerda.
Entre los recuerdos de su trastero también destacan sus viajes para seguir a la selección española, fotos con Julen Guerrero, con quien mantiene una gran amistad, y su experiencia internacional en la República del Congo, donde estuvo año y medio junto a Zurro. «Allí se practica un fútbol muy potente, con menos calidad técnica, pero con grandes cualidades físicas. Me gustó la experiencia, aunque lo peor es estar tan lejos de casa», comenta Patxi.

Este martes 10 de febrero, su museo cobró vida con la visita de 15 excompañeros con los que comenzó a jugar en el Valencia Juvenil hace 45 años. Entre ellos, Ricardo Arias Penella, legendario defensa central y excapitán del Valencia CF; Agustín Banús, quien jugó con Johan Cruyff en el Levante UD y falleció en junio de 2024; y otros jugadores como Castelló, Fuentes, Cambrils, Callejón, Ballester, Lozano, Chiki y Zarco. «Coincidimos después de tanto tiempo. En Valencia es frecuente reunirse para almorzar cada mes, y este febrero vienen a Cuenca. Les enseñaré el pequeño museo y un apartado especial donde he ido recopilando fotos de todos nosotros desde que empezamos en el Valencia Juvenil», explica Mateo.
Lamentablemente, Mario Alberto Kempes tuvo que cancelar su visita debido a un problema de salud el día anterior, pero la reunión estuvo llena de nostalgia y recuerdos compartidos. Los compañeros recorrieron un panel de fotografías que registra su paso por las categorías juveniles del Valencia CF, algunas de ellas desconocidas para muchos, reviviendo la historia del «antes y después» de sus carreras.

El trastero de Patxi Mateo es mucho más que un lugar para guardar objetos: es un espacio donde el tiempo se detiene, un archivo emocional que refleja la pasión por el fútbol, la amistad y los años de dedicación que han marcado su vida. Allí, cada fotografía tiene una historia que contar y cada recuerdo mantiene vivo el espíritu de quien ha dedicado su vida al deporte rey.
/Fotos: Néstor Robayna/





















