La crecida del Júcar obliga a desalojar a varios vecinos de esta zona de Cuenca: “Son imprudencias»

El río alcanza el nivel naranja con un caudal superior a los 130 m³/s

La crecida del río Júcar ha puesto en alerta a la ciudad de Cuenca, donde el caudal del río ya se sitúa por encima de los 130 metros cúbicos por segundo, manteniéndose el nivel naranja. Ante esta situación, el Ayuntamiento ha activado un desalojo preventivo del paraje del Royo, una zona situada en el entorno de la antigua carretera de Madrid, próxima al Hospital Universitario de Cuenca.

Foto: Viviendas en el Paraje del Royo / Néstor Robayna

La Policía Local está informando a los vecinos puerta a puerta, mientras el alcalde de la ciudad, Darío Dolz, recorre las áreas más afectadas acompañado por Bomberos y agentes municipales, con el objetivo de comprobar sobre el terreno la evolución de la crecida y coordinar las actuaciones necesarias.

Desalojo preventivo en el Paraje del Royo

El paraje del Royo es una de las zonas más sensibles ante episodios de crecida del Júcar, por lo que el Ayuntamiento ha optado por adelantarse a posibles riesgos y recomendar el abandono temporal del área. Aunque por el momento no se han producido daños personales, varios propietarios han comenzado a retirar enseres y asegurar sus fincas.

Foto: Paso del río Júcar por el Paraje del Royo / Néstor Robayna

Uno de los vecinos, Jesús explica que la vivienda afectada es una finca de recreo en la que suelen pasar entre seis y siete meses al año. En el momento de la crecida no se encontraban en la zona, pero han regresado para levantar muebles y objetos de valor, ante la posibilidad de que el agua alcance el interior.

Según señala, la falta de cobertura por parte del consorcio de seguros ha acelerado esta decisión, con la esperanza de poder minimizar los daños. A pesar de la recomendación municipal, algunos residentes han decidido permanecer en sus viviendas al considerar que el agua no llegará hasta sus casas al situarse en cotas más elevadas.

Recuerdos de otras crecidas y críticas a la gestión de la Confederación

Los vecinos con más experiencia en la zona recuerdan episodios anteriores de crecida del Júcar, algunos de ellos incluso más importantes que el actual. Aseguran haber vivido lluvias intensas, nevadas, deshielos y avenidas del río sin que el agua llegara a afectar gravemente a este paraje.

Sin embargo, apuntan a un factor diferencial en la situación actual: la gestión de los desembalses, especialmente en referencia a la presa de la Toba: «Son imprudencias, porque aquí no ha bajado nunca el agua, y ha llovido, ha nevado, ha habido deshielos y ha habido crecidas más grandes que estas, pero claro, la Toba no la han soltado, como la sueltan ahora», afirma Jesús, vecino de la zona.

Foto: Jesús señala que en 2021 el agua llegó hasta esa altura / Néstor Robayna

Además, recuerda que en 2021 se produjo una situación especialmente peligrosa cuando se rompieron los medidores del caudal y no se dio ningún aviso, lo que provocó que el agua alcanzara una altura considerable en este mismo entorno.

Vigilancia constante y llamamiento a la prudencia

Desde el Ayuntamiento insisten en que la situación se encuentra bajo control, aunque sometida a una vigilancia constante. Las recomendaciones de desalojo responden únicamente a criterios de prevención y seguridad, ante un escenario que puede variar en función de las precipitaciones y de la evolución del caudal del río.

Los servicios municipales continuarán informando a los vecinos y supervisando las zonas más vulnerables de la ciudad durante las próximas horas.

Alba Soledad Moya

Natural de Cuenca. Graduada en Periodismo por la UCLM. Experiencia en medios de comunicación como CMM o La Sexta.
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