Hace veinte años, un pequeño grupo de dominicanos que llegaba a Cuenca decidió que era hora de organizarse legalmente. No se trataba de protagonismos, sino de orientar a los recién llegados, ofrecer apoyo a quienes lo necesitaban y mantener viva la cultura dominicana en una ciudad que aún empezaba a recibir inmigración. La iniciativa se convirtió rápidamente en la Asociación de Dominicanos Residentes en Cuenca (Acodrec), creada el 10 de noviembre de 2006, y desde entonces ha tejido una red que conecta a varias generaciones de residentes.
José Ventura, que fue presidente durante doce años, recuerda que la asociación surgió para cubrir una necesidad básica: “Lo que más necesitábamos era orientar a la gente, explicarle cómo funcionan las instituciones, acompañarles en los primeros pasos y generar un espacio donde todos pudiéramos apoyarnos”. La asociación combinó desde el principio actividades culturales y deportivas, como béisbol y baloncesto, con celebraciones tradicionales, incluyendo el Día de las Madres o la festividad de la Virgen de la Altagracia, siempre con la intención de mantener la comunidad unida.
Procedencia de Santo Domingo a Cuenca
Los primeros dominicanos que llegaron a Cuenca provenían principalmente de San Cristóbal y Nagua, regiones con fuerte tradición migratoria, y lo hicieron generalmente con contrato laboral y visado formal, lo que les permitió integrarse de manera inmediata en el mercado laboral. Con el tiempo, la comunidad se ha expandido y diversificado, pero actualmente ronda las 300 personas. Muchos de los pioneros aún viven en la ciudad, y algunos han llegado a abrir locales comerciales, donde se celebran reuniones y actividades de la asociación.
La asociación también se convirtió en un vehículo para la ayuda social, coordinando la distribución de alimentos para los más necesitados a través del Banco de Alimentos y otros recursos. “Nos mantiene unidos y nos permite insertarnos en la vida sociocultural de Cuenca”, explica Ventura a El Digital de Cuenca.
Encuentros internacionales y visibilidad
En 2018, la asociación organizó en Cuenca el primer encuentro de dominicanos de toda Europa, un evento que reunió a más de 300 personas llegadas de Italia, Alemania, Suiza y otros países. Los asistentes señalaron que fue una de las mejores celebraciones, recuerda Ventura.
Aquella experiencia se convirtió en un precedente: desde entonces, la comunidad dominicana celebra estos encuentros anualmente en distintas ciudades, y se espera que el décimo encuentro se vuelva a realizar en Cuenca en 2028, para conmemorar la década de reuniones internacionales.

La visibilidad de la asociación ha ido más allá de la comunidad dominicana. La relación con las instituciones locales ha sido constante, con buena acogida por parte del ayuntamiento y concejales. “Cuando estás registrado y organizado, tu voz se escucha mejor”, recuerda Ventura. La asociación ha logrado invitar a autoridades locales a eventos culturales, fomentar la participación de la comunidad en fiestas como la de San Julián y establecer un nexo de comunicación que permite gestionar proyectos colectivos con impacto real.
Renovación de cargos y retos de futuro
Este 2026, la asociación ha renovado su directiva, dando paso a nuevos miembros con tiempo y energía para continuar el proyecto. Un cambio que se produjo en una fecha señalada para los dominicanos con la celebración de una misa, en honor a la patrona y protectora de la República Dominicana, la Virgen de la Altagracia, que se celebró en la Iglesia de San Esteban de la capital conquense. La renovación de cargos dio como resultado a Olga María Reyes como nueva presidenta de Acodrec.

Entre los desafíos está encontrar un local colectivo que permita centralizar reuniones y actividades conjuntas con otras asociaciones migrantes, además de seguir promoviendo la participación cultural de la comunidad en Cuenca. Ventura, hoy en un papel honorífico, destaca que el objetivo sigue siendo mantener la unidad, la cultura y la integración.

Para él, la labor de la asociación va más allá de la gestión: es una forma de mantener viva la identidad dominicana y de generar apoyo mutuo entre los residentes, sin distinción de nacionalidad, color o creencias. “Lo más importante es mantenernos unidos y nuestra tradición cultural. Es una forma de sentirnos en nuestra casa, en nuestra ciudad, que es Cuenca”, afirma.
Veinte años mirando al futuro
El 10 de noviembre marcará oficialmente los 20 años de la asociación, un hito que reconoce lo construido y proyecta nuevas metas. La celebración aún está por concretar, pero servirá para reunir a la comunidad, recordar los logros y reforzar los lazos que mantienen viva a la comunidad dominicana en Cuenca. Dos décadas después, la asociación sigue siendo un ejemplo de cómo la organización y la cultura pueden transformar la experiencia de vivir lejos de casa.