Estos son los pueblos de Cuenca donde no hay ningún niño empadronado 

En estos municipios, son los vecinos de mayor edad quienes sostienen la vida cotidiana

Los pueblos se sienten vivos cuando hay niños corriendo por sus calles, jugando en los patios y llenando de risas las plazas. La infancia es el motor silencioso de cualquier comunidad, ya que mantiene abiertas las escuelas, sostiene los servicios básicos y da continuidad a una rutina que se renueva cada día. La presencia de los más jóvenes marca el pulso de los municipios y evita que el tiempo parezca haberse detenido.

Sin embargo, en buena parte del medio rural conquense la realidad dista mucho de esa imagen. En numerosos pueblos, las risas infantiles han desaparecido y los parques aguardan a generaciones que no llegan. La falta de oportunidades laborales, de servicios y de infraestructuras empuja a muchas familias a abandonar estas localidades para instalarse en entornos urbanos, en busca de un futuro más estable.

Un total de 28 pueblos sin niños 

Los datos reflejan con claridad esta situación. Según el Consejo General de Economistas, en 2024 la provincia de Cuenca cuenta con 28 municipios sin ningún menor de 16 años empadronado. 

Se trata de Abia de la Obispalía, Arrancacepas, Barchín del Hoyo, Bascuñana de San Pedro, Belmontejo, Campillos-Sierra, La Cierva, Fresneda de Altarejos, Fresneda de la Sierra, Garaballa, Lagunaseca, Masegosa, Monreal del Llano, Montalbanejo, Monteagudo de las Salinas, Mota de Altarejos, Olmeda de la Cuesta, San Pedro Palmiches, Uña, Los Valdecolmenas, Valsalobre, Villanueva de Guadamejud, Villar y Velasco, Villarejo de la Peñuela, Vindel, Yémeda, Zafra de Záncara y Zafrilla.

Un territorio que envejece

La ausencia de niños no es solo un dato estadístico. Es el reflejo de un territorio que envejece y se vacía lentamente. En estos municipios, son los vecinos de mayor edad quienes sostienen la vida cotidiana con esfuerzo y apego, cuidando casas, huertos y tradiciones, mientras el relevo generacional se diluye.

Los pueblos de Cuenca resisten, pero lo hacen en silencio. La falta de infancia evidencia una necesidad urgente de nuevos comienzos. Porque sin pasos pequeños recorriendo sus calles, el futuro de muchos de estos municipios sigue siendo una incógnita.

María López

Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
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