Nada parecía fuera de lo normal en la provincia de Cuenca aquella noche. Las calles estaban en calma y no se registró ninguna incidencia, pero bajo la superficie se produjo un pequeño episodio que quedó registrado por los sistemas oficiales de vigilancia geológica.
Este tipo de fenómenos suelen pasar desapercibidos y rara vez llegan al conocimiento del público. Sin embargo, forman parte de la actividad natural del terreno y ayudan a explicar cómo se comporta el subsuelo de la región.
Según los registros del Instituto Geográfico Nacional (IGN), el fenómeno se produjo el 29 de enero de 2026 a las 23:04 horas (hora local). Los sistemas de monitoreo detectaron un pequeño movimiento al oeste de Fuentenava de Jábaga, en la provincia de Cuenca, a una profundidad de 25 kilómetros.
La magnitud registrada fue de 1,6 (mbLg), un valor considerado muy bajo dentro de la escala sísmica.
El fenómeno, sin duda poco habitual, quedó registrado por los instrumentos especializados del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Aunque probablemente muchos vecinos no lo notasen, el evento forma parte del pulso natural del territorio y deja su huella en el registro científico de la región.