El Quintanar del Rey necesitaba un golpe encima de la mesa y lo encontró en casa. En una tarde de fútbol serio y de alto compromiso colectivo, el conjunto conquense superó por 2-0 al Orihuela para sumar su primera victoria de 2026, un resultado que alimenta la esperanza en la pelea por la salvación.
El partido se decantó pronto por el lado local. El Quintanar arrancó con una marcha más: intensidad, dominio territorial y una presión que incomodó desde el inicio al bloque visitante. Fran Bueno fue el primero en avisar y, apenas unos instantes después, llegó el premio. Chabo, en el minuto 10, cazó un balón y soltó un zurriagazo que se coló por la escuadra, un golpe de calidad que puso a San Marcos en ebullición y, sobre todo, dio al equipo lo más difícil: mandar en el marcador.
Lejos de especular con la ventaja, el Quintanar mantuvo el pulso. Se mostró superior en las coberturas, más rápido en las segundas jugadas y sólido para impedir que el Orihuela encontrara rutas claras hacia el área. De hecho, los visitantes apenas generaron amenaza real en los primeros 45 minutos, ahogados por el ritmo que impuso el conjunto de casa.
Tras el descanso, el guion cambió en matices, no en fondo. El Quintanar buscó cerrar el choque sin asumir riesgos innecesarios, con un plan de madurez: orden en campo propio, ayudas constantes y concentración para sostener el empuje visitante. El Orihuela adelantó líneas en busca de la reacción, pero se topó con una defensa aplicada y un equipo que supo sufrir cuando tocaba.
La sentencia llegó en el tramo final. En el 83’, Ticiano apareció para firmar el 2-0 y cerrar un partido trabajado de principio a fin, confirmando una victoria tan necesaria como merecida.
Con estos tres puntos, el Quintanar del Rey alcanza los 20 puntos, sube al puesto 15 y se coloca a seis de la permanencia, un paso adelante en una tabla que no concede tregua. La próxima jornada, los conquenses visitarán a un Getafe B que llega herido pese a ser cuarto, después de caer en el campo del colista Socuéllamos. Un duelo exigente, pero al que el Quintanar viajará con un argumento que vale oro: volver a ganar y hacerlo con personalidad.
