El paso de los ríos Río Huécar y Río Júcar por Cuenca muestra este viernes una imagen poco habitual. Tras las recientes lluvias y que se ha procedido a desembalsar agua desde La Toba, los cauces han experimentado un notable aumento de caudal, transformando el paisaje y realzando la fuerza del agua a su paso por hoces y miradores naturales. El sonido constante del río, el agua desbordando energía y los tonos intensos de la vegetación crean una estampa tan espectacular como cambiante, recordándonos el papel esencial que estos ríos tienen en la historia, la vida y la identidad de la ciudad.
/Fotos: Néstor Robayna/




































































