La calle Calderón de la Barca cumple este 2026 145 años con esa denominación, según recogen las hemerotecas locales: ya en 1881 el Ayuntamiento aprobó dedicar la vía al dramaturgo del Siglo de Oro, un nombre que a comienzos de los 90 se describía como plenamente asentado en el uso cotidiano del barrio y en la documentación municipal.

El dato no es menor en una ciudad donde el callejero funciona como “archivo al aire libre”. La referencia a Calderón —apuntaban entonces las crónicas— convivía con la transformación urbanística del entorno y con la memoria vecinal, que identificaba la calle por sus comercios y por su papel de conexión con otras vías céntricas.

En 1991, una pieza periodística publicada en la edición local de El Día de Cuenca repasaba precisamente ese itinerario: cómo la denominación se consolidó, qué cambios vivió la calle y por qué el nombre del autor de La vida es sueño terminó quedándose en el mapa urbano. Hoy, aquel recorte se convierte en punto de partida para volver a leer la ciudad con perspectiva, midiendo el paso del tiempo en placas, esquinas y portales.

Artículo llevado a cabo gracias a la inestimable ayuda de José Vicente Ávila.







