Tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que fallecieron 45 personas, Adif ha implantado limitaciones temporales de velocidad (LTV) en ciertos puntos como medida preventiva. Esto ha generado retrasos en varios corredores, incluyendo Madrid-Valencia y Madrid-Alicante, y ha llevado a muchos viajeros a preguntarse por qué se reducen las velocidades si el Ministerio de Transportes sostiene que la red funciona con normalidad y es segura.
Qué es una limitación temporal de velocidad
Las LTV son órdenes técnicas que obligan a los maquinistas a circular más despacio en puntos concretos de la vía. Se aplican cuando se detecta alguna anomalía que no impide el paso del tren, pero aconseja reducir la marcha mientras se investiga su origen o se realizan trabajos de revisión y mantenimiento.
Estas anomalías pueden estar relacionadas con la estabilidad de la plataforma, el estado del carril, la catenaria o el entorno de la infraestructura, como taludes o trincheras. La aplicación de una LTV no implica necesariamente que la vía sea insegura, sino que se adopta una medida de prudencia para reducir riesgos.
La posición del Ministerio
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha defendido en los últimos días que la red ferroviaria española es segura y que el accidente de Adamuz está siendo investigado por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
Desde el Ministerio se insiste en que las LTV forman parte de los protocolos habituales tras un accidente grave y que su objetivo es garantizar la seguridad mientras se analizan las posibles causas.
Madrid-Valencia y Madrid-Alicante
En el tramo Madrid-Valencia, Adif ha limitado la velocidad a 160 km/h en un tramo de 1,8 kilómetros donde se detectaron varias incidencias técnicas. Esta restricción ha provocado retrasos medios de entre 25 y 30 minutos en los trenes que circulan por este tramo.
En el corredor Madrid-Alicante, aunque no se han publicado LTV concretas, los servicios que pasan por Cuenca también están experimentando retrasos de entre 20 y 30 minutos. Según Adif, estos se producen principalmente por efectos en cadena derivados de las restricciones en otros tramos y la reorganización de horarios, así como por la congestión en grandes estaciones como Madrid-Chamartín.
Por ejemplo, este lunes un Alvia que debía llegar a Cuenca a las 8:47 procedente de Albacete lo hizo finalmente a las 9:10, acumulando un retraso de 23 minutos. De forma similar, en el corredor Madrid-Valencia varios trenes han registrado retrasos de más de 25 minutos en trayectos que antes del accidente se realizaban sin incidencias.
Medidas preventivas
Mientras continúan las investigaciones tras el accidente de Adamuz, las LTV seguirán activas en los puntos donde se han detectado incidencias. El Ministerio subraya que estas medidas buscan garantizar la seguridad del servicio ferroviario y que los retrasos indirectos en otros corredores se producen por la gestión de la circulación y la reorganización de horarios, y no por problemas estructurales generalizados en la red.