Cuenca volvió a convertirse este fin de semana en el epicentro del fútbol base con la celebración de una nueva jornada de la Liga Globalcaja en categorías benjamín y prebenjamín. A pesar de las bajas temperaturas, los campos se llenaron de ilusión, energía y deportividad, demostrando que la pasión por el fútbol no entiende de termómetros.
Desde primera hora de la mañana, decenas de niños y niñas saltaron al terreno de juego con entusiasmo, ofreciendo partidos vibrantes y cargados de emoción. Las gradas, abrigadas pero animadas, no dejaron de apoyar a los más pequeños, que respondieron con esfuerzo, compañerismo y una notable actitud competitiva, siempre desde el respeto y el juego limpio.
La jornada estuvo marcada por el buen hacer de los jugadores más jóvenes, que evidenciaron su progresión tanto a nivel técnico como táctico. Se pudieron ver bonitas combinaciones, goles de gran mérito y, sobre todo, una gran implicación colectiva, reflejo del trabajo que realizan durante la semana en sus respectivos entrenamientos.
Más allá de los resultados, que en estas categorías pasan a un segundo plano, el protagonismo fue para los valores que transmite la Liga Globalcaja: diversión, aprendizaje y convivencia. La sonrisa de los participantes al finalizar los encuentros fue el mejor indicador del éxito de una jornada que volvió a cumplir su objetivo principal: fomentar el amor por el deporte desde edades tempranas.
Así, Cuenca vivió una mañana de fútbol base cargada de emoción, en la que el frío quedó en un segundo plano frente al calor humano y la ilusión de los benjamines y prebenjamines, auténticos protagonistas de una liga que sigue creciendo y consolidándose como referente del deporte formativo en la provincia.
/Fotos: Néstor Robaina/































































































































