Una peligrosa persecución policial se vivió en la autovía A-3, entre Tarancón y Villarrubio (Cuenca), cuando un individuo protagonizó una huida a gran velocidad durante 18 kilómetros, poniendo en grave peligro la seguridad del tráfico y obligando a la intervención coordinada de varias patrullas de la Guardia
Los hechos ocurrieron en el marco de los planes de prevención de robos y vigilancia de las vías de comunicación. Agentes del Puesto Principal de Tarancón se encontraban realizando labores de identificación de un turismo estacionado en un área de servicio cuando, al comprobar los datos del vehículo, detectaron que su titular tenía antecedentes policiales. En el momento en que los agentes se disponían a identificar al conductor, este emprendió la huida de forma repentina, incorporándose a la A-3 en sentido Valencia a gran velocidad.
De inmediato, la Guardia Civil alertó a la Central Operativa de Servicios (C.O.C.), que movilizó patrullas de Seguridad Ciudadana y del Destacamento de Tráfico de Tarancón para interceptar al vehículo. Durante el trayecto, el conductor ignoró reiteradamente las señales luminosas y acústicas de los vehículos oficiales, manteniendo una conducción temeraria que supuso un grave riesgo para el resto de usuarios de la vía.
La persecución finalizó en un camino de Villarrubio, donde el vehículo fue finalmente interceptado. El individuo mostró resistencia activa a salir del coche, aunque pudo ser reducido y detenido por los agentes actuantes. Se le atribuyen presuntos delitos de resistencia grave a agentes de la autoridad y negativa a someterse a las pruebas de detección de alcohol y drogas.
Tras su detención, tanto el arrestado como las diligencias instruidas fueron puestos a disposición de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Guardia de Tarancón. El suceso vuelve a poner de manifiesto la peligrosidad de las conductas evasivas en carretera y la importancia de la rápida actuación policial para garantizar la seguridad vial.
