El REBI Balonmano Cuenca firmó un encuentro de dos caras en su segundo amistoso de la pretemporada invernal y acabó saliendo derrotado del David Santamaría ante el Sanicentro Balonmano Guadalajara por 34-31. Los de Lidio Jiménez, mermados por las bajas, pagaron un primer tiempo irregular y, pese a una notable reacción tras el descanso, no lograron culminar la remontada.
El partido se inclinó pronto del lado local por pura efectividad. Guadalajara aprovechó mejor sus posesiones y fue castigando los tramos de menor precisión conquense, especialmente en la recta final de la primera parte. El REBI empezó con chispa, pero se fue apagando con el paso de los minutos, encadenando pérdidas y lanzamientos sin premio. Con ese guion, el marcador fue abriéndose hasta el 18-12 al descanso, una renta amplia que reflejaba la superioridad de los alcarreños en el momento clave.
Tras el intermedio, el Cuenca cambió la cara. Intensidad defensiva, mejor circulación y más decisión en la finalización para dibujar un 0-3 de salida que estrechó la distancia y encendió el partido. La diferencia se redujo a tres goles, pero ahí apareció la mejor versión del Guadalajara, que supo enfriar el intento de remontada con una primera línea muy sólida y un Joan Blanco especialmente acertado para sostener la ventaja.

El REBI, sin margen para contemporizar, probó soluciones: ataque de siete, ajustes para ganar superioridades y hasta fases con tres pivotes buscando espacios cerca del área. En el plano individual, el gran argumento ofensivo fue Perbela, que cerró su cuenta con ocho goles, manteniendo con vida a los conquenses en los momentos de mayor exigencia.
Al final, Guadalajara administró su renta con oficio y se llevó un triunfo ajustado pero merecido. Para el REBI Cuenca, nueva derrota en esta puesta a punto tras la caída de la semana pasada en Nava, con la sensación de que el equipo tiene capacidad de reacción, pero necesita más continuidad y acierto para transformar los buenos tramos en resultados.