De los descarrilamientos del siglo XIX a los arrollamientos del siglo XXI: así ha sido la historia negra ferroviaria en Cuenca

Más de un siglo de tragedias ferroviarias en Cuenca: descarrilamientos, choques y víctimas

El reciente accidente en Ademuz (Córdoba) y la tragedia en Barcelona, que costó la vida a un joven maquinista en prácticas, han vuelto a situar la seguridad ferroviaria en el foco. En Cuenca, la historia de los trenes también está marcada por incidentes graves, desde descarrilamientos del siglo XIX hasta arrollamientos en pasos a nivel en el siglo XXI.

Los primeros descarrilamientos (1883-1922)

Los registros más antiguos muestran cómo las condiciones del terreno y de la vía podían desencadenar accidentes fatales. En diciembre de 1883, un tren mixto descarriló entre Caracenilla y Castillejo del Romeral; la máquina cayó por el terraplén y varios vagones quedaron destrozados, con heridos graves entre el maquinista y los fogoneros. En octubre de 1884, el Tren Correo nº 20 Madrid-Cuenca sufrió un descarrilamiento completo entre Huete y Caracenilla, provocando la muerte del fogonero y heridas al maquinista. Otros accidentes de finales del XIX y principios del XX, como los de Santa Cruz de la Zarza y Caracenilla-Huete, dejaron heridos leves entre trabajadores y viajeros, además de vagones inutilizados.

Viaducto del Cabriel en la linea Madrid-Cuenca-Valencia Federación de Amigos del Ferrocarril

Accidentes en estaciones y maniobras complejas (1933-1965)

Durante estas décadas, las estaciones, especialmente la de Tarancón, fueron escenarios de colisiones por maniobras mal coordinadas. Entre 1933 y 1937 varios trenes chocaron a la entrada de la estación, causando heridos leves entre maquinistas, conductores y ferroviarios. En 1948, un tren mensajero descarriló en el viaducto de San Jorge (Cuenca-Utiel), con siete vagones cayendo al vacío y la muerte de un mozo de tren. En enero de 1949, un tren mixto colisionó con una locomotora aislada cerca de Cuenca, dejando herido grave al maquinista y varios heridos leves entre los viajeros. La tragedia más grave de esta etapa ocurrió en noviembre de 1960, cuando un tren mixto se detuvo dentro del túnel de Los Palancares, provocando cinco muertos y treinta heridos. En 1965, una colisión en la estación de Villar del Saz de Navalón dejó diez heridos entre viajeros y agentes ferroviarios.

Pasos a nivel y accidentes recientes (1981-2022)

En las últimas décadas, los incidentes se concentran sobre todo en pasos a nivel sin barreras y descarrilamientos menores. En 1981, un turismo fue arrollado por un tren expreso en Minaya-Matas Verdes, con dos víctimas mortales. En 2005, una furgoneta fue arrollada por un tren regional en Chillarón-Cuenca, con un fallecido. Otros sucesos incluyen el descarrilamiento parcial en Mira-Camporrobles (2011) y el arrollamiento de un turismo en Santa Cruz de la Zarza-Tarancón (2021), ambos con heridos graves. Más recientemente, en 2022, un choque entre vehículos de mantenimiento del AVE Madrid-Valencia en el tramo Iniesta-Minglanilla dejó cuatro heridos, aunque sin descarrilamiento.

Conexión con los accidentes recientes

Los incidentes de Ademuz y Barcelona recuerdan que la seguridad ferroviaria sigue siendo un reto. La tragedia en Barcelona, con la muerte de un joven maquinista en prácticas, evidencia que incluso líneas modernas pueden ser peligrosas ante errores humanos o condiciones adversas. La historia de los trenes en Cuenca ha sido documentada por la Federación Castellano Manchega de Amigos del Ferrocarril, que mantiene registros detallados desde finales del siglo XIX. Estos antecedentes permiten aprender del pasado y entender por qué la seguridad sigue siendo una prioridad para proteger a viajeros y trabajadores.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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