El Conquense no pudo aguantar en casa del líder

Cayeron en casa del Rayo Majadahonda por 2-0

El Conquense salió al Cerro del Espino con la idea clara y el plan bien dibujado: orden, ayudas constantes y un bloque solidario para contener al líder, un Rayo Majadahonda que manda por ritmo y por pegada. Y durante 45 minutos, los blanquinegros lo lograron. Bien plantados, con un entramado defensivo serio y la referencia de Álvaro arriba para estirar al equipo, resistieron sin conceder apenas situaciones limpias… más allá de la más clara del primer tiempo, ya con el descanso asomando, cuando Ilies tuvo en sus botas la opción de romper el guion local.

Apoyo balompédico

El Conquense, arropado además por cerca de 300 balompédicos que no dejaron de empujar desde la grada, se sostuvo en la primera parte con oficio y concentración. Faltó, eso sí, un punto más de colmillo en los metros finales: la intención de buscar a Álvaro estuvo, pero las ocasiones claras no llegaron y el líder pudo vivir relativamente cómodo pese a no encontrar el golpe definitivo antes del intermedio.

Tras el paso por vestuarios el partido cambió de marcha. El Rayo Majadahonda apretó, subió líneas y empezó a pisar área con más continuidad, impulsado por un Yuya especialmente inspirado en un escenario con carga emocional: jugaba ante un equipo que fue parte de su pasado. El japonés generó, amenazó y rozó el 1-0 en una acción de muchísimo peligro… y en otra que todavía retumbó más: un lanzamiento al larguero que avisó de lo que estaba por venir.

Rayo Majadahonda-Conquense

Y lo que vino fue el zarpazo. El que no perdonó fue Plomer, que caracoleó en la frontal y soltó un disparo seco, ajustado al palo, un obús imposible para Adri López. El 1-0 premió la insistencia local y dejó al Conquense en la tesitura incómoda de tener que irse arriba sin perder el equilibrio que tan bien le había sostenido.

Con ventaja, el líder se sintió a gusto. Administró el balón, eligió cuándo acelerar y jugó por momentos “a placer”. Y cuando el Conquense buscaba el modo de reengancharse, llegó el golpe casi definitivo: Iñigo Ramos, en su primer balón, atacó el espacio con determinación y cruzó al palo largo para firmar un golazo a poco más de diez minutos del final. El 2-0 ya fue una losa.

Aún quedaba una tercera nota amarga para los de Cuenca: la expulsión de David Soto, que inicialmente vio amarilla, pero terminó en roja tras discutir la acción con el colegiado, dejando un cierre de partido todavía más áspero para un Conquense que, pese a competir con dignidad, se fue sin premio.

Tercera mala noticia

Segundo desplazamiento del año y segunda derrota para el Conquense, que se queda rozando los puestos de play-off. Sin tiempo para lamentos, el calendario pone picante: Quintanar del Rey espera en La Fuensanta en el derbi provincial del próximo domingo, una cita perfecta para pasar página y reengancharse.

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