Nava vuelve a imponerse y el REBI Cuenca arranca cayendo

Cayeron por 35-33

El REBI Cuenca inició la pretemporada con derrota en el pabellón Guerreros Naveros (35-33) en un amistoso condicionado por las numerosas bajas del equipo de Lidio Jiménez. Un escenario perfecto para el laboratorio: minutos para todos, pruebas en posiciones poco habituales —como Jaime Colmena en la derecha— y recursos de emergencia, desde el ataque de siete hasta un tramo con tres pivotes (Álvaro, Aldini y Gándara) para exprimir las piezas disponibles.

El resultado, además, alarga una dinámica incómoda: Cuenca sigue sin ganar fuera de casa, y tampoco encuentra esa victoria lejos de El Sargal en los amistosos. Y hay otro dato que pesa en el relato reciente: en las últimas cuatro ocasiones en las que se han medido Nava y Cuenca (dos oficiales y dos amistosos), ha ganado Nava.

Mandó Nava desde el inicio

El partido se abrió con un ritmo altísimo y con un Nava más asentado, dominando desde el primer minuto. El REBI pagó caro una defensa blanda, recibiendo goles con demasiada facilidad en un intercambio que favoreció a los locales. Al descanso, la ventaja ya era clara: 20-15.

Máxima de siete y reacción a la desesperada

Tras el descanso, Nava apretó un punto más y la diferencia se estiró hasta los siete con el 22-15. En el 40’, el 27-20 obligó a Lidio Jiménez a parar el duelo para reajustar. Y el Cuenca, entre pruebas y necesidad, empezó a crecer: en el 44’ (28-23) fue Nava quien pidió tiempo muerto, ya viendo que el partido se estrechaba.

Arguillas/Foto: Daniel Pérez

Ahí llegó el tramo más atrevido del REBI: ataque con siete y hasta tres pivotes simultáneos buscando superioridades por dentro. Cuenca anotaba, pero el peaje era alto: Nava seguía encontrando goles “fáciles”, especialmente por no llegar a tiempo en el cambio defensa-ataque.

Arguillas, defensa y un final apretado… sin premio

El partido entró vivo en el tramo final. En el 52’ (33-31) volvió a parar Nava, porque el REBI ya estaba encima. Con un gran Arguillas y una defensa mucho más intensa, Cuenca apretó de verdad: 33-32 en el 55’, con el empate asomando.

Pero faltó el último golpe. Nava gestionó mejor los instantes decisivos y cerró el amistoso con un 35-33 que deja al REBI con trabajo por delante… y con la sensación de que, lejos de casa, incluso en amistosos, el premio sigue resistiéndose.

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