Pensar cosas en casa, contarlas en un escenario y conseguir que la gente se ría puede parecer un plan sencillo, pero requiere años de oficio. El 13 de febrero, el Auditorio de Cuenca comprobará cómo funciona esa fórmula con ¿Dónde está la gracia?, un espectáculo de stand-up que firma uno de los colaboradores de La Revuelta. Tras más de una década en la comedia, Miguel Campos aterriza por primera vez en la ciudad y lo hace en un buen momento de su trayectoria profesional.
“Ahora me conoce más gente y viene más público a los shows. Antes era un poco raro porque no me conocían tanto”, reconoce en una entrevista con El Digital de Cuenca. Esa mayor exposición le ha permitido salir del circuito habitual de Madrid y consolidar una etapa que define como “guay”, marcada por el crecimiento en el plano profesional.
Aunque será su estreno sobre un escenario conquense, la ciudad no le resulta del todo ajena. “He venido muchas veces de visita, sobre todo a escalar. Tenéis una escuela de escalada muy guay”, comenta, antes de añadir que esta vez el plan es distinto: “Es la primera vez que voy a trabajar aquí, pero la ciudad me encanta, está genial y espero que nos lo pasemos todo bien”.

Además, acostumbrado a actuar en espacios más reducidos en la capital de España, reconoce que su presencia en el Teatro-Auditorio ‘José Luis Perales’ de la capital probablemente sea el espacio más grande donde haya actuado hasta ahora: “El sitio es gigante, creo que es el sitio más grande en el que ha actuado nunca. Que sepa Cuenca, que en Madrid se actúa en sitios de 70 personas”.
Un stand-up clásico y sin sobresaltos
Aunque ¿Dónde está la gracia? se apoya en el humor, el punto de partida no es banal. El espectáculo aborda el deseo de tener hijos y las dificultades asociadas a ese proceso, una experiencia que Campos convierte en material cómico sin perder la cercanía. “Si hay personas que están dentro de la fecundación in vitro o viviendo ese momento vital, creo que se sentirán bastante aludidas”, señala. Aun así, insiste en desactivar cualquier solemnidad excesiva: “La gente se lo pasa bien y creo que ha salido un buen show. Sigue siendo un monólogo de comedia, de chistes”.
El propio Campos huye de grandes explicaciones sobre su trabajo. “Es un monólogo: me subo al escenario, cojo el micro, cuento unos chistes y ya está”, resume. No hay trama ni personajes, solo una hora de observaciones convertidas en risa. “Yo he pensado cosas en casa que me parecen graciosas, se las cuento a la gente y por eso me pagan. Mi vida es increíble”.

En su caso, resalta que se trata de un show sin una interacción constante con el público, fenómeno que respeta y que está de moda, algo que Campos aborda haciéndolo casi como una advertencia tranquilizadora. “Últimamente hay gente que tiene un poco de ansiedad por ir a ver monólogos, por si les preguntan en qué trabajan. Tranquilos, a mí no me interesa nada quien viene a verme, no quiero saber vuestros nombres y en qué trabajáis, yo quiero que me escuchéis a mí”, asegura con humor.
En este sentido, matiza que como mucho a lo largo de su espectáculo lanza alguna pregunta en bloque. “Yo ya tengo los chistes pensados en casa, quiero que la gente venga tranquila”.
De hecho, observa con ironía que la venta de entradas para su espectáculo en la capital no registra aún quien se haya decidido por ponerse en las primera filas relacionándolo con humor con la posibilidad de que haya miedo por si se les pregunta expresando que debe ser “la única disciplina artística que la gente prefiere estar lo más alejada posible del artista”. Para tranquilizar al público local lanza el siguiente mensaje: “Gente de Cuenca, tenéis mi palabra, tranquilos, podéis sentaros en las primeras filas, nadie os va a agredir”.
Un show personal… y muy trabajado
Este es su tercer monólogo, y Campos no duda al hablar de su evolución. “Soy mucho mejor cómico que en los anteriores. Me da pena la gente que vino a verme a los dos primeros”, afirma con sentido del humor. Empezó en la comedia con 30 años y ahora, con 42, nota que el oficio empieza a asentarse. “Empiezo a notar que ya empiezo a consolidarme y a saber un poco cómo se hace esto.

Todavía no del todo, pero sí un poco mejor. Entonces sí, creo que el show es más completo, está más formado y es mejor show en general”.
Actualidad y mirada cómica
El título del show tiene un punto reflexivo que conecta directamente con su forma de entender la comedia. “Ese es un poco el trabajo de los cómicos: ver la realidad, que a veces es bastante gris, y preguntarnos de todo esto que está pasando dónde está la gracia”, explica. Para Campos, la clave está en la mirada: “Creo que la gracia se puede encontrar en cualquier lado, hay que saber mirar”.
Además del bloque central del monólogo, se reserva siempre un espacio para hablar de la actualidad más reciente. “Siempre guardo cinco o diez minutos para comentar lo que ha pasado esa semana. Veo las noticias y el cerebro se me pone en modo ‘vale, ¿aquí dónde está la gracia?’”, señala. Chistes nuevos, probados en directo, que hacen que cada función sea ligeramente distinta.

Por lo que ligado a la actualidad aborda cuestiones que ocupan los telediarios como el conflicto de Estados Unidos con Groenlandia. Según Campos, explica que “es inevitable” por lo que señala que “siempre escribo chistes muy de actualidad”.
La Revuelta y la fama “a medias”
Su paso por La Revuelta ha multiplicado su visibilidad, aunque de una forma peculiar. “Hay mucha gente que se me queda mirando por la calle sin saber de qué le sueno, y eso es graciosísimo”, cuenta. “Dan ganas de decirles: ‘Tranquilo, soy el que sale muy brevemente en La Revuelta’”.

Lejos de agobiarle, lo vive con naturalidad. “No soy ni David ni Grison, soy una pieza pequeña dentro de todo ese ecosistema. La gente que se acerca es encantadora y me pasa con una asiduidad que es más que afrontable”, asegura. Además añade de manera positiva que esa exposición sirva para que más público descubra su trabajo fuera del programa.
Una invitación al público de Cuenca
Campos resume los motivos para acudir al Auditorio con sencillez: “Llevo dos años trabajando este show. Pasas una hora y veinte divertida, te ríes y te quitas preocupaciones de encima”. Además, adelanta que el espectáculo contará con un cómico o cómica invitada como apertura. “Tendrán un 2×1. Creo que es una oferta bastante atractiva para la gente de Cuenca”, bromea.

Sin duda, una cita pensada para desconectar, reírse y recordar que, aunque la vida a veces parezca complicada, siempre hay un lugar para la gracia… y para el buen humor.