La conexión en transporte público con el nuevo Hospital Universitario de Cuenca, abierto el pasado 13 de diciembre, está generando un creciente malestar entre vecinos de distintos barrios de la ciudad. Actualmente, la línea 5 es la única que llega directamente al hospital, una circunstancia que deja sin conexión directa a varios barrios como Villaluz, San Fernando, Villarromán, Tiradores o el Casco Antiguo, entre otros.
Desde barrios como Villaluz, los usuarios se ven obligados a realizar al menos un transbordo: primero deben coger un autobús hasta Carretería y, desde allí, enlazar con la línea 5 para llegar al hospital. El trayecto puede superar la hora de duración, una situación especialmente complicada para personas mayores o con problemas de salud.
Es el caso de una vecina de la zona que padece una enfermedad neurológica y que tiene que acudir con frecuencia al hospital. En estos dos últimos meses ha tenido que ir hasta en cinco ocasiones. En todas ellas, asegura, ha terminado recurriendo al taxi ante la imposibilidad de confiar en el autobús urbano. “La aplicación no funciona bien. A veces marca que el autobús pasa en cinco minutos y no aparece, o directamente indica que no hay servicio”, explica.

Para el trayecto de vuelta, aunque desde el hospital hay más frecuencias hacia el centro de la ciudad, el problema es el mismo, lo que obliga de nuevo a hacer transbordos y a prolongar los tiempos de espera. Los vecinos, cansados de la situación, proponen soluciones concretas. Una de ellas es que la línea 5 modifique su recorrido y, en lugar de dar la vuelta en la Avenida de San Julián, lo haga en la Ronda Oeste a la altura del supermercado Día, lo que permitiría mejorar la cobertura hasta que se hagan nuevas actuaciones en las líneas.
El problema no solo afecta al autobús urbano. Ante los retrasos y la incertidumbre, muchos usuarios optan por el taxi, aunque no siempre es una alternativa fácil. En una de las ocasiones relatadas, Radiotaxi no atendía las llamadas por colapso, lo que obligó a dos vecinas a compartir un trayecto de vuelta.
Desde las asociaciones vecinales se suman las críticas. Saturinina Manzanares, presidenta de la Asociación de Vecinos de San Fernando, denuncia que los vecinos tienen que desplazarse hasta la Avenida Reyes Católicos, en el barrio de las Quinientas o el para coger el autobús. “Es horroroso. Y cuando vuelves, tienes que repetir el mismo recorrido o hacerlo por el centro y eso que Hermanos Becerril es una de las principales arterias de la ciudad.

La situación es aún más complicada en barrios como Tiradores Bajos, donde, según denuncian desde la Asociación de Vecinos, no existe servicio de autobús urbano. «Servicio no hay ninguno. A Tiradores Bajos hace años que no llegan autobuses. Tenemos que ir a la parte de arriba, y hay mucha gente mayor en el barrio que tiene que estar subiendo”, afirma Josefina Panadero.
Para poder ir al Hospital Universitario, los vecinos deben desplazarse primero hasta la parte alta del barrio para poder coger un autobús que les lleve al centro y, desde allí, realizar un nuevo transbordo. Por lo tanto, pueden tardar hora y media en llegar al nuevo hospital.

Preguntado en rueda de prensa, el alcalde de Cuenca, Darío Dolz, ha admitido que existe una falta de conexión efectiva en autobús urbano entre algunos barrios, especialmente Villarromán, y el Hospital Universitario de Cuenca. Dolz ha reconocido que el servicio no da una respuesta adecuada a todas las necesidades actuales. En este sentido, ha señalado que el Ayuntamiento trabaja en la mejora del transporte urbano, con la incorporación de más autobuses y el diseño de un nuevo modelo de movilidad que permita adaptar las líneas a la demanda real de la ciudad.
Los vecinos reclaman al Ayuntamiento y a la empresa concesionaria del servicio no solo una reorganización de las líneas urbanas, también mejoras en la fiabilidad de la aplicación móvil y una planificación del transporte acorde a un servicio esencial como es el acceso al hospital. Mientras tanto, para muchos conquenses, acudir a una cita médica sigue siendo una carrera contrarreloj.