No ocupa mucho espacio, no pesa y, hasta hace poco, pasaba desapercibido. Sin embargo, en cuestión de semanas se ha convertido en uno de los artículos más buscados en Cuenca. Tiendas de recambios para vehículos han visto cómo se vaciaban estanterías y se repetía la misma pregunta una y otra vez, en un final de año marcado por la urgencia y el miedo a llegar tarde.
Las balizas V16 se han convertido en uno de los productos más demandados en las ferreterías y tiendas de recambios de Cuenca en las últimas semanas. La entrada en vigor de la nueva normativa de la DGT ha provocado un auténtico repunte de ventas, especialmente en los días previos al cambio de año, cuando muchos conductores se apresuraron a comprar este dispositivo obligatorio para evitar sanciones.
En Repuestos Serca Cuenca, el aumento de la demanda fue especialmente notable a finales de diciembre. Según explica David Donate, trabajador del establecimiento, “se notó bastante, sobre todo con gente que se iba de viaje y necesitaba la baliza sí o sí por miedo a la multa”. En el local disponían de dos modelos: uno más económico, que costaba 37 euros si se compraban tres unidades o 40 euros si se llevaba solo una, y otro más caro con un precio de 55 euros.

Pues el tirón fue tal que las balizas más económicas se agotaron en menos de un mes. “Teníamos unas 40 unidades y se vendieron todas. Al final ya los últimos días del año tuvimos que vender las caras porque no nos quedaban ya de las económicas.”, señala a El Digital de Cuenca.
Aunque la demanda se ha normalizado tras el repunte de fin de año, en Repuestos Serca Cuenca mantienen stock y esperan nuevos pedidos para abastecer a los clientes que aún necesitan su baliza.

Según Donate, el perfil habitual de los compradores es variado, aunque predominan personas mayores que valoran la garantía y la atención presencial frente a opciones más baratas por internet, donde la entrega y el soporte pueden tardar más. La duda más frecuente entre los clientes es el funcionamiento del dispositivo: cómo colocar la baliza, encenderla y asegurarse de que emite la señal correctamente.
Pese a que el ritmo de visitas ha bajado tras los días previos al cambio de año, Donate espera un repunte en los próximos meses, hasta febrero o marzo, con gente que todavía quiere informarse sobre precios o llevarse su baliza.
Una situación similar, pero a mayor escala, se ha vivido en otro negocio de la capital, Armosan. Su responsable, Fernando Moreno, asegura que han pasado “días de muchísima demanda”, hasta el punto de quedarse de encontrarse el pasado 7 de enero sin stock, apuntando a los clientes en lista de espera.

Algo que no ha sido la primera vez. “Ha sido pedir, quedarnos sin ellas, volver a pedir y quedarnos otra vez sin ellas”, explica. Solo en este establecimiento calculan haber vendido en torno a 2.000 balizas durante este periodo, a un ritmo de entre 80 y 100 diarias.
Aunque el pico más fuerte se produjo antes del 31 de diciembre, los comerciantes coinciden en que la demanda no ha desaparecido. Ahora, el perfil del comprador es el de quien ha llegado tarde. “Sigue viniendo gente con retraso y que lo ha dejado a última hora”, afirma Moreno, que ya tiene nuevos pedidos en camino para seguir abasteciendo a los clientes. En este sentido, apunta que no cree que haya sido el único negocio afectado por la falta de stock, dejando ver el pico de demanda que existe actualmente concentrado en los establecimientos, lo que ha provocado la escasez de este producto.

En ambos comercios apuntan a que el principal motivo de compra no es tanto la seguridad como el temor a las sanciones. Percepción que comparte Fernando Moreno: “Más que nada yo creo que el interés ha sido un poquito por miedo más a la multa que a otra cosa”. Si bien, el responsable explica que es algo obligatorio que hay que tener en el vehículo una vez quede inmovilizado para señalizarlo.
Aun así, las dudas siguen siendo habituales, sobre todo entre la gente mayor. El funcionamiento, la autonomía o si la baliza está realmente conectada a la DGT son algunas de las preguntas más repetidas.

Moreno, de Armosan Cuenca, para despejar las dudas explica que la baliza cuenta con tres indicadores. La duda más común entre los clientes es precisamente cuándo y cómo se activa. Según Fernando, una vez que se enciende la baliza y se coloca en el techo del vehículo, en unos 20 o 30 segundos comienza a enviar la señal automáticamente, mostrando en el dispositivo que la comunicación con la DGT se ha realizado correctamente.
De ahí que muchos comerciantes recomienden adquirirlas en establecimientos especializados y no por internet donde puede haber estafas. “Aquí respondemos de los artículos que vendemos” haciendo referencia a la homologación y a la garantía.
Con el año recién estrenado y muchos conductores todavía sin baliza, las tiendas de recambios de Cuenca prevén que la demanda continúe durante los próximos meses, aunque de forma más escalonada. Un producto pequeño, pero imprescindible, que se ha convertido —al menos por ahora— en el más buscado en Cuenca.