Cuenca despide el año corriendo. Este 31 de diciembre, la capital conquense ha celebrado la 42 edición de la Carrera del Pavo, una cita ya imprescindible en el calendario navideño que vuelve a llenar las calles de deporte, disfraces y ambiente festivo. Una tarde especial, con buen tiempo y ganas de celebración, en la que familias y grupos de amigos se dan cita para cerrar el año de la forma más activa posible.
A falta de las últimas horas para cerrar las inscripciones, la organización ya había superado este martes los 2.000 participantes inscritos confiando en acercarse a las cifras del pasado año, cuando se alcanzaron los 2.658 corredores.
La edición de este año ha llegado además con novedades en el recorrido. Tanto la prueba corta, de 1,7 kilómetros, como la larga, de 6,5 kilómetros, partirán desde la Plaza de la Constitución, sustituyendo a la habitual salida desde la Plaza de España. La meta se ha ubicado en la calle San Ignacio de Loyola, junto a la glorieta de El Sargal. La carrera corta comenzó a las 16.00 horas, mientras que la prueba larga lo hizo a las 16.30.
Pero más allá de los datos, la Carrera del Pavo se vive, sobre todo, en la calle. Entre los participantes, la familia Moreno no falta a su cita. Disfrazados de uvas para despedir el año, reconocen que la idea surge tanto por el simbolismo de Nochevieja. No es su primera vez: “Llevamos cuatro o cinco años participando”, explican, demostrando que para ellos la carrera ya es una tradición familiar.

También hay grupos que llevan décadas corriendo juntos. Es el caso de un grupo de amigas que asegura participar desde hace “muchísimos años”, algunas incluso hablan de más de 20 ediciones. Siempre juntas y siempre en equipo, este año han apostado por un disfraz que las representa. Se hacen llamar ‘Blanca Runner y las 7 colgadas’, un nombre que refleja el espíritu desenfadado con el que afrontan la prueba.

La Navidad es, sin duda, una de las grandes protagonistas. Desde el Club de Atletismo de Cuenca, un grupo disfrazado de renos, Papá Noel y elfos explica que llevan más de 10 años corriendo y que la Carrera del Pavo no se perdona ningún año. “Corremos todo los años, desde pequeñitas y siempre nos disfrazamos”, cuentan orgullosas bajo el nombre de ‘Tirando del trineo’. Tras ganar el concurso de disfraces el año pasado, este año vuelven con el mismo objetivo: repetir victoria.

Otros participantes han elegido una temática distinta a las fechas que nos encontramos disfrazándose de minions de la película ‘Gru, mi villano favorito’. Entre los integrantes había quienes habían participado tres años, mientras que otros lo han hecho de forma habitual. No en vano, el año pasado ya se llevaron el premio al mejor disfraz.

La prueba ha contado con categorías para todas las edades, desde prebenjamines hasta veteranos, y entregará trofeos y premios especiales. Los ganadores absolutos de cada circuito recibirán el tradicional pavo, símbolo inconfundible de la carrera, mientras que todos los participantes obtendrán una camiseta conmemorativa y la bolsa del corredor.
El componente lúdico volverá a ser clave, con premios a los mejores disfraces individuales y de grupo —incluidos jamones reserva y cestas de Navidad— y un galardón especial al mejor disfraz relacionado con Cuenca, que será recompensado con una estancia en un balneario o alojamiento rural. La entrega de premios se celebrará en el Polideportivo El Sargal, poniendo el broche final a una jornada en la que deporte, tradición y diversión vuelven a darse la mano para despedir el año en Cuenca