La otra cara de la Navidad en Cuenca: el alcohol como enfermedad

José Fernández Martínez, presidente de la Asociación Conquense para la Rehabilitación de Alcohólicos, insiste en que el consumo excesivo durante las fiestas puede tener consecuencias graves y recuerda que pedir ayuda es el primer paso para recuperar la dignidad personal

Las celebraciones navideñas traen consigo reuniones familiares, encuentros sociales y un aumento significativo del consumo de alcohol. Desde Cuenca, la Asociación Conquense para la Rehabilitación de Alcohólicos (ACORAL) alerta de los riesgos que conlleva esta práctica y lanza un mensaje claro a la ciudadanía: el alcohol no es un vicio, es una enfermedad, y la responsabilidad debe marcar estas fechas.

José Fernández Martínez preside ACORAL desde hace aproximadamente 25 años, entidad integrada en el ámbito sociosanitario de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Cuenca. Desde la asociación mantiene una postura firme: «Vamos a ayudar a cualquier persona que lo necesite», especialmente en un periodo del año en el que el consumo se incrementa notablemente.

En este sentido, Fernández apela a la prudencia durante la Navidad: «Me gustaría decir que se consuma con moderación, pero sobre todo que se piense hasta dónde se puede llegar». Insiste en que nadie puede prohibir que una persona beba, pero sí en que lo haga de forma responsable. Para el presidente de ACORAL, esa es la palabra clave en estas fiestas: responsabilidad.

El máximo responsable de la asociación muestra su preocupación por fenómenos como el tardeo de Nochebuena y Nochevieja, que considera especialmente peligrosos«Se reúne muchísima gente y se consume una gran cantidad de alcohol, lo que resulta altamente peligroso», afirma, defendiendo el cumplimiento estricto de las leyes vigentes en materia de consumo, publicidad y venta de bebidas alcohólicas.

Foto: José Fernández Martínez, Presidente de ACORAL

Fernández Martínez subraya que en Cuenca existe una gran necesidad de atención, con personas afectadas por el alcoholismo de todas las edades. Muchas de ellas, señala, han tomado conciencia de su problema tras la pandemia: «El encierro hizo que mucha gente se diera cuenta de que tenía una adicción al alcohol».

Reconoce que dar el paso de pedir ayuda no es fácil«Puede pensarse que está mal visto o que te van a señalar, pero no es así», afirma, recordando que la recuperación es posible«Se pierde la dignidad como persona, pero luego se puede recuperar». Actualmente, los grupos de terapia reúnen entre 30 y 35 personas, una cifra que refleja la dimensión real del problema en la capital.

Desde ACORAL insisten en que el primer paso es reconocerse como enfermo«Para dejar de beber solo existe la terapia, no hay otra solución», explica Fernández, detallando que el tratamiento se basa en el apoyo grupal, la exposición de los problemas personales y el cambio de hábitos de vida. También subraya la importancia de educar al entorno familiar, social y laboral, para desterrar la idea de que el alcoholismo es un vicio.

La preocupación se acentúa cuando se habla del consumo de alcohol entre los jóvenes, una realidad que Fernández califica de «problema gravísimo». Recuerda además que «el alcohol es una droga legal que crea adicción y convierte a las personas en enfermos».

Para aquellas personas o familias que necesiten información o quieran solicitar ayuda, ACORAL pone a disposición el teléfono 619 790 918. La asociación se encuentra en la calle Las Torres, en el antiguo edificio de ICONA, con acceso frente al supermercado La Despensa.
En unas fechas marcadas por la celebración, desde ACORAL recuerdan que cuidarse y cuidar a los demás también forma parte del espíritu navideñoReconocer el problema, pedir ayuda y actuar con responsabilidad puede marcar la diferencia entre seguir cayendo o empezar a recuperar una vida digna y saludable.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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