Tarancón volvió a vivir este sábado una de las citas más esperadas de la Navidad con la celebración de la novena edición del Belén Viviente, que reunió a una gran cantidad de espectadores en la explanada del Caño, en pleno casco antiguo de la localidad. A pesar del frío, el público respondió de forma masiva a una representación que combinó fe, cultura y solidaridad durante cerca de una hora y media.
El Belén Viviente, organizado por los distintos grupos de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción —coro, catequistas, hermandades y otros colectivos parroquiales—, presentó un nuevo formato, incorporando nuevas escenas y nuevos textos, y contó con la participación de alrededor de 80 personas entre actores y equipos de iluminación y sonido. Todo ello permitió ofrecer una representación cuidada y dinámica que volvió a consolidarse como una de las tradiciones navideñas más arraigadas de la localidad.

La representación estuvo encabezada por el párroco Miguel Alberto y dirigida por la directora del Belén Viviente, Raquel Calonge, quien destacó que el objetivo principal se cumple un año más: «ha sido un éxito y, lo más importante, es que la recaudación repercutirá en la aportación para sufragar los nuevos salones parroquiales, que se encuentran prácticamente en su última fase y son muy necesarios para la parroquia». La representación corre íntegramente a cargo de los propios grupos parroquiales.
Además, durante la jornada se instalaron puestos de dulces, chocolate caliente y palomitas, cuya venta se destinó íntegramente a este fin solidario.
Un Belén con un giro narrativo innovador
Aunque cada año se incorporan nuevas escenas y diálogos, en esta edición se ha decidido dar «una vuelta entera al Belén». La principal novedad ha sido que la narración corre a cargo de la Virgen María, que conduce al público a través de distintos episodios de la vida de Jesús, desde la Anunciación hasta su niñez.
Entre los cambios más destacados se incluyeron dos escenas inéditas: la llegada de la Sagrada Familia a Jerusalén y la pérdida del Niño Jesús en el templo cuando tenía 12 años, escena con la que se abrió la representación. «Puede resultar un poco extraño al principio hasta que los espectadores se ubiquen, pero queríamos innovar y ofrecer algo distinto», explicó la directora.
A partir de ese inicio, la Virgen María fue guiando al público por escenas como el anuncio del ángel, la visita a José, el encuentro con Santa Isabel, el anuncio a los pastores, la aparición de Herodes, la llegada de los Reyes Magos y el episodio del censo. La obra concluyó con la búsqueda y el hallazgo del Niño Jesús en el templo por parte de José y María.

El Belén Viviente de Tarancón nació como una iniciativa solidaria para recaudar fondos destinados a la construcción de los salones parroquiales, un proyecto que ha sufrido retrasos y un notable aumento de costes. Durante la representación se realizó una pausa en la que los participantes solicitaron la voluntad del público, reforzando así el carácter benéfico del evento.
Nueve ediciones después, el Belén Viviente vuelve a demostrar el compromiso de Tarancón con una Navidad vivida desde la participación, la creatividad y la solidaridad.