Entre los dulces aromas de mantecados aguardientados, coquitos y galletas recién horneadas, seis jóvenes del barrio aprenden un oficio que puede abrirles puertas al futuro. «Son chicos que no tenían oficio ni salida profesional», explica para Fernando Díaz Miranzos, coordinador del centro. «Aquí no solo aprenden repostería, también a ganarse la vida con su trabajo y a respetar el esfuerzo propio y ajeno».

Guiados por el pastelero Ángel Poyatos, propietario de la pastelería «La Guinda» hasta su jubilación, los jóvenes desarrollan habilidades que luego pueden aplicar en distintos negocios de la ciudad. Una vez preparados, el centro los acompaña en la búsqueda de empleo, cerrando así el círculo entre formación y oportunidad laboral.
Este año, los talleres se han ampliado también a los niños, que aprenden a elaborar roscones de Reyes, disfrutando de la repostería mientras descubren, a través de la práctica y la colaboración, el valor de la solidaridad.

Campaña de juguetes y productos de primera necesidad
En plena entrevista, una madre del barrio se acercó a donar un Scalextric para la campaña de juguetes. «Me parece importante que los niños que no tienen recursos también puedan disfrutar de la Navidad. Cáritas siempre nos da la oportunidad de ayudar y participar en algo que realmente marca la diferencia», comenta con una sonrisa.
El centro mantiene además una recogida anual de productos de higiene, alimentos y juguetes, que se puede realizar de lunes a viernes de 17:00 a 19:00 horas. En ese mismo horario, los vecinos pueden adquirir los dulces artesanales y roscones de Reyes elaborados en los talleres.

Los juguetes de segunda mano se revisan y acondicionan para darles una segunda vida en un rastrillo solidario, fomentando el reciclaje y la reutilización.
Solidaridad que transforma vidas
«Los conquenses son muy generosos», comenta Díaz Miranzos. «Siempre responden con entusiasmo a nuestras campañas, y en Navidad aún más». La implicación de los vecinos, junto con el trabajo de voluntarios y jóvenes, hace que cada dulce horneado, cada juguete donado y cada producto entregado tenga un impacto directo en la vida de quienes más lo necesitan.

Cáritas Cristo del Amparo comenzó su labor en 2012, entregando alimentos a las familias más vulnerables del barrio, y hoy alcanza a más de 50 familias. En cada acción, se refleja no solo la generosidad de la comunidad, sino también la capacidad de transformar vidas a través de la educación, el trabajo y la solidaridad.
Cómo colaborar
- Donaciones de alimentos, productos de higiene y juguetes: lunes a viernes de 17:00 a 19:00 horas.Compra de dulces artesanales y roscones de Reyes: mismo horario.Participación en el rastrillo solidario: juguetes nuevos y de segunda mano revisados por voluntarios.
