El Sargal abre la puerta a una tarde de tensión, orgullo y puntos que valen oro. El REBI Cuenca recibe este martes (19:30) al Sanicentro Guadalajara en un derbi con sabor a final anticipada antes de Navidad: los conquenses llegan con nueve puntos, solo dos por encima de un descenso que marca precisamente su rival.
El equipo de Lidio Jiménez afronta el choque tras dos derrotas consecutivas: primero en la pista del Barça y después el pasado viernes en casa ante el Fraikin Granollers (28-32), segundo partido seguido como local que no salió como esperaba. El contexto, como remarcó el propio técnico, “lo dice todo”: penúltima jornada y urgencia de sumar ante un rival directo.
La clave según Lidio: cabeza, balón y 60 minutos
Jiménez ha insistido en un mensaje muy concreto: serenidad y control. El entrenador del REBI Cuenca quiere un equipo menos precipitado, capaz de “jugar más tranquilos, con paciencia en ataque y en defensa, querer más el balón y no ponernos nerviosos”. Tras analizar las últimas actuaciones, el foco está en corregir lo que más daño ha hecho: pérdidas en ataque que se convierten en contraataques directos y, con ellos, en goles “fáciles” que cambian partidos.
Por eso la previa conquense gira alrededor de una idea: no regalar. “Si no estamos al 100% en todas las fases del juego, no vamos a ganar”, avisó el técnico, que también lanzó una advertencia para los suyos: “Nadie piense que esto se gana en el descanso… hay que trabajarlo del minuto uno al sesenta”.
Guadalajara, en crecimiento y con el colmillo fuera
El Sanicentro Guadalajara llega con la etiqueta de equipo peligroso: empezó mal, pero ha ido compitiendo mejor y ha sido capaz de ganar fuera, algo que eleva la amenaza en un duelo de este tipo. No será un partido de golpes de inspiración, sino de sostener el plan, minimizar errores y resistir cuando apriete la presión.
Bajas y arbitraje
El REBI Cuenca afrontará el encuentro con las bajas de Barceló, Nacho Pizarro y David Notario. El choque estará dirigido por José Manuel Iniesta Castillo y Luis Ignacio Colmenero Guillén.
Con todo, la escena está servida: derbi, necesidad y un entrenador que lo ha resumido sin adornos. En El Sargal no se juega solo un partido: se juega respirar, creer y salir del filo antes del parón.
