«Muy buenas, ¿cómo estamos?», saludaba el presidente de Castilla-La Mancha con la sonrisa puesta. Y así 30 minutos de besos y abrazos en los que Emiliano García-Page lideraba la comitiva, durante la inauguración del nuevo Centro de Mayores de Tarancón. Entre cartas de naipes y tapetes se sucedían los disparos de los flashes con el ‘presi’, como le llaman sus fans. «¿Cómo va usted? Tiene la mano fresquita», se congraciaba Page con los presentes.

Toda una ocasión para hacer valer su liderazgo entre sala y sala multiusos. Pilates, encaje de bolillos, pintura, decoraciones de coronas navideñas… «Son muy bonitas, mucho ánimo, tenéis una imagen preciosa aquí», señalaba el presidente entre cariñosos toques de mentón y el olor a canela de las ramas de abeto. Y unos cuantos metros más allá… «Hay que aprender hasta el último día», les recomendó a los participantes de la sala ‘Cibermayores’. Hasta practicó la petanca con un grupo de aficionados a los que les hizo una broma, constatando la difícil coyuntura política de su partido: «Esta bola se la arreaba yo a alguno que conozco»… «¡En Madrid, en Madrid!», precisó segundos más tarde para que no hubiera lugar a dudas.

La política se ha convertido en un basurero
Durante su intervención oficial, Emiliano García-Page lamentó que la política se haya convertido «en un basurero» porque, a su juicio, cuando algunos convierten el dinero de todos en un basurero hay que mandarlos a la basura, «si es posible a la cárcel, porque no se puede admitir ni un milímetro».
Añadió que en Castilla-La Mancha no se practica «la política de mirar para otro lado» ni la de decir «yo a este señor no le conocía», sino que desde su cargo se esfuerza por ver «si alguien ha hecho trampa». A propósito de ello, insistió en que «hay que estar con el ojo a vizor» y consideró que esa alerta es la que les ha salvado de la corrupción: «Por eso llevamos tantos años sin que nadie en la Junta se haya visto en la obligación de pisar un Juzgado».
Hizo una promesa: «Mientras yo sea presidente vamos a seguir siendo intransigentes con el que mete la mano, sí transigentes con el que mete la pata, pero yo no voy a decir que no le conocía, es la actitud que hay que tener».

Roban moral los que no saben lo que es la moral
Así, entendió que es normal que los españoles se sientan «robados», pero animó a confiar que en política hay mucha gente «decente y noble». Observó que no solo roban dinero a los españoles, entre los que se incluyó, sino que también «hacen mucho daño» a los que creen en la política: «Nos roban la imagen, la autoestima y la moral».
Por último, quiso trasladar una enseñanza de sus padres, al más puro estilo Braveheart: «Muchos intentarán desanimarnos, pero en este momento de felicidad, la moral no nos la van a quitar fácilmente y menos aquellos que no saben lo que es la moral».

«Lo aprendimos de la gente mayor, yo de mis padres y nuestros nietos lo aprenderán de nosotros», concluyó entre aplausos y vítores de los asistentes a la inauguración taranconera.
/Fotos de la visita: Néstor Robaina/






















