Un sueño con raíces conquenses que apuesta por el crowdfunding

María Víllora, con vinculación a San Clemente, lanza su primera novela, 'La sombra de Clea'

Con raíces en la provincia de Cuenca, una escritora da sus primeros pasos en la ficción con La sombra de Clea, , un thriller atmosférico y sobrenatural que mezcla historia, folclore y secretos familiares. La novela se encuentra en plena campaña de crowdfunding, iniciada el 7 de diciembre, y en apenas unos días ha logrado superar los 1.600 euros de los 2.800 necesarios para financiar su primera tirada.

La escritora y periodista María Víllora (Madrid, 1980s) ha decidido dar el salto a la ficción con La sombra de Clea, un thriller atmosférico y sobrenatural que mezcla historia, folclore y secretos familiares.

Una historia nacida de sus raíces

Aunque nacida en Madrid, María mantiene un vínculo profundo con San Clemente, donde su familia conserva desde hace generaciones la conocida Casa de los Picos, un edificio del siglo XVI que ha sido una de las grandes inspiraciones de la novela.

Allí acude con cierta frecuencia y en fechas especiales como Navidad, Semana Santa o los veranos, por lo que no pierde la relación con la población conquense. El edificio ha servido de inspiración para también sembrar el interés familia y conocer más sobre de donde viene. Además, un día su hijo descubrió en la fachada de la vivienda, que mantiene el acabado original, una simbología extraña pero con un significado profundo.

“Hace tres años descubrimos que tenía un grabado. Investigando descubrí que era era un símbolo de protección contra el mal de ojo y cosas de brujería”, explica a El Digital de Cuenca. Desde esta casa empezó a imaginar la atmósfera que hoy impregna su novela en la que lleva trabajando más de dos años.

La sombra de Clea es un thriller atmosférico y sobrenatural que se desarrolla en tres líneas temporales: el siglo XVI, 1985 y 1998. La trama arranca con un pacto fallido durante un aquelarre en plena época de la Inquisición. Ese suceso, ocurrido en un pueblo manchego ficticio llamado Jara Real, activa un legado oscuro que resurge siglos después.

La mayor parte de la historia transcurre a finales de los años 90, una época que la autora eligió deliberadamente para escapar de la hiperconectividad actual. “Me apetecía llevarlo a una época más calmada, sin móviles ni redes sociales, más de papel y de relaciones cercanas”, explica. Ese ambiente es clave, en parte, porque Paula, la madre de la protagonista, regenta una librería heredada de su familia y ubicada en lo que fue la sede de la Inquisición del pueblo.

El hilo conductor entre pasado y presente es un grimorio —un libro antiguo relacionado con los sucesos del siglo XVI— que empieza a influir en la vida de Paula desde el nacimiento de su hija, Clea, en los años 80. A partir de ese momento, la madre comienza a experimentar fenómenos inquietantes que parecen estar conectados con aquel pacto original.

El núcleo temático de la novela es el miedo a perder aquello que más se ama. “La historia va sobre una madre que sería capaz de hacer cualquier cosa por proteger a su hija, aunque no sepamos exactamente de qué”, señala la autora. Ese miedo se mezcla con elementos de traición, secretos vecinales y tensiones psicológicas dentro de un entorno cerrado donde “todos guardan algo”.

Entre los personajes principales destacan Clea y su mejor amiga Emma, que emprenden juntas la investigación para descubrir qué ocurre realmente con la madre de Clea. Junto a ellas, adquieren relevancia Paula; varios vecinos con historias propias entrelazadas; y un anciano anticuario lleno de misterios que también juega un papel crucial.

Parte de la inspiración surgió de su investigación sobre mujeres procesadas por la Inquisición en la zona y de una antigua casa familiar del siglo XVI, cuya historia y restos arquitectónicos sirvieron de base para construir la atmósfera del libro.

Tres tiempos, un pacto y un grimorio

La novela combina tres líneas temporales: el siglo XVI, 1985 y 1998. En el corazón de la trama se encuentra un grimorio antiguo, un pacto sellado en plena caza de brujas y un legado que despierta siglos después para reclamar lo que es suyo.
El tema central, resume, es el miedo a perder lo que más amas, en este caso a su hija, y “como una madre será capaz de hacer cualquier cosa por proteger a su hija ¿de qué? no lo sabemos”, explica Víllora.

Del periodismo a la ficción

Periodista especializada en belleza y estilo de vida, María escribe trabaja en comunicación. Pero su verdadera pasión siempre ha sido la literatura.
“Las primeras cosas que tengo guardadas son con nueve años, poemas cortos muy emocionales, pero bueno pues desde la vista, desde el ojo de una niña” y señala que siempre ha sido como una “necesidad”.

En 2016 publicó su primer libro, ‘No me tomes el pulso: Diario de un hipocondriaco’, un texto humorístico sobre la hipocondría que vio la luz sin apenas promoción. “Me hizo mucha ilusión”, confiesa a pesar de ser un tema más concreto y sensible.

Sin embargo es un tema que de alguna manera la define porque se considera “muy miedosa e hipocondriáca con mucho miedo a la muerte”. Temas que aprovecha al sentirse muy identificados con ellos.

“Esta historia nació mirando a mi hijo dormir”

La semilla de La sombra de Clea surgió en una madrugada de insomnio. “Miraba a mi hijo dormir y lo vi muy frágil y qué pensaría si se despertase y viera a su madre mirándole, se pegaría el susto padre”, explica.

De ahí comenzó un pequeño relato que se acabaría convirtiendo en la novela que espera publicar.

La escritura no ha sido sencilla compaginándolo con su vida: ”lo tenía que coger a ratos, luego lo soltaba…ha sido un poco a trompicones”, aunque relata que no todo fue malo “hubo un momento que era muy fácil” ya que sentía que la novela le iba guiando el camino. Si bien, entre medias de este proceso acudió a un retiro que le hizo replantearse la novela: “aprendí mucho, pero también salí muy revuelta” porque entendió que le quedaba mucho más de lo que pensaba y además recurrió a clases con una profesora que le orientaba el proyecto. Tras este pequeño bache, entendió que no podía rendirse y acabó terminando esta obra. La novela está compuesta por cuarenta capítulos con una extensión que comprende las 200 y 300 páginas.

Una campaña de crowdfunding para autofinanciar su primera novela

La autora se ha lanzado por primera vez al modelo de autopublicación a través de crowdfunding, una vía que reconoce haber elegido de manera “totalmente impulsiva”. Aunque varias personas le habían comentado que este sistema funcionaba bien para otros proyectos, nunca se había planteado aplicarlo a un libro. Su idea inicial, confiesa, era publicar en “una editorial grande”, y durante más de dos años trabajó con la convicción de que su novela tendría que encajar en sellos como Penguin.

“Una mañana me desperté y dije: lo voy a hacer así”, explica sobre el giro inesperado que la llevó a abrir su campaña. “Tomo decisiones impulsivas, soy así”. Sin un plan estratégico detrás, se lanzó al crowdfunding a pesar de creer que sería incapaz de recaudar nada: “En el colegio no vendía ni una papeleta” pensaba mentalizada de que sería imposible.

La campaña se abrió el pasado 7 de diciembre y, contra sus previsiones, en apenas unos días superó los 1.600 euros de los 2.800 necesarios. “Estoy súper contenta y muy sorprendida. No es lo habitual en mi día a día”, admite. Aun así, reconoce que queda camino para alcanzar la meta.

Si finalmente la campaña no llegara al objetivo, señala que la novela no se cancelaría, pero sí se retrasaría: “Tendría que buscar otros medios, hacerlo de la manera más económica posible. Saldría adelante, pero más tarde y quizá de otra forma”. De no cumplirse la meta, recuerda además, “nadie pierde”, ya que la plataforma devuelve las aportaciones.

Su previsión, si todo va bien, sería que la obra quedase presentada antes de marzo del próximo año.

True crime, misterio y lo inquietante: por qué enganchan

Entre sus influencias más directas, Víllora cita a Edgar Allan Poe, “un clásico para cualquiera al que le guste el terror”, y a Stephen King, autor al que lee desde la adolescencia y cuya “mente retorcida” admira profundamente: “Me encanta pensar a qué mente se le ocurren historias tan retorcidas; no me parece nada fácil”, reconoce. En el terreno del thriller contemporáneo, menciona a Freida McFadden, autora de La asistenta, cuyos libros consume con frecuencia, además de “mucha literatura extranjera y oscura”.

Sobre el auge del true crime y de la ficción más sombría, la autora cree que responde a la capacidad que tiene el género para sacar por completo al lector de su vida cotidiana. “Es la única lectura que de verdad me saca de la realidad y me lleva a otro sitio”, explica. Aunque admite que a veces lo pasa mal o que las historias son especialmente oscuras, para ella ese viaje es precisamente lo que engancha: una desconexión intensa y temporal que termina con alivio cuando se cierra el libro, igual que después de ver una película de miedo. “Me atrapa y me lleva a otro lugar. Me gusta porque luego sé que vuelvo a mi realidad y te desconecta, cierras el libro y te sale la pantalla. Es como que he hecho un viaje, ya estoy de vuelta y además vengo aliviada porque no era real es como cuando ves una peli de miedo y al final sientes alivio”.

Un proyecto familiar e histórico

Acerca  del futuro, María tiene claro que este es solo el comienzo. Un nuevo proyecto con un enfoque más familiar e histórico. La autora está preparando una obra centrada en Federico Chueca, compositor del siglo XIX y antepasado de su familia. “Sólo existe una biografía suya en el mundo y no es 100% verídica”, explica, por lo que su objetivo es aclarar lagunas históricas y aportar detalles inéditos gracias a la documentación y fotografías familiares. El proyecto se construye a partir de cartas y combina investigación rigurosa con la recreación del Madrid decimonónico, dando vida a personajes de época en una historia que une la memoria familiar con la historia cultural.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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