Ricardo Lozano, nuevo presidente del REBI Cuenca: «El socio es nuestra prioridad y vamos a explicar la situación en una asamblea muy pronto»

Entrevista del nuevo presidente del REBI Cuenca para El Digital de Cuenca

El nuevo presidente del REBI Cuenca, Ricardo Lozano, afronta sus primeros días al frente del club entre ilusión, responsabilidad y una complicada herencia de gestión. Habla del estado real de la entidad, del proyecto deportivo, de la cantera, del papel del socio, del caso Zupo y del futuro económico del club.

Primeros días en el cargo

— ¿Cómo estás viviendo estos primeros días como presidente del REBI Cuenca?
— Con muchísima ilusión y mucha responsabilidad. Es el club de mi ciudad, el club en el que he estado toda mi vida y uno de los más importantes de la élite de Castilla-La Mancha. Son retos que me gustan: cuanto más difícil es, más me motiva.


“No esperábamos una oficina vacía”

— ¿Te ha llegado a dar vértigo al ver cómo estaba realmente el club por dentro?
— Yo suelo gestionar bien las expectativas y venía con ellas bajas porque sabía que el club necesitaba mucho trabajo. Aun así, ha habido cosas que me han sorprendido.

— ¿Por ejemplo?
— No esperábamos un traspaso así, sin documentación, ni llegar a una oficina vacía. ¿Cómo le dices a la gente que se ponga a trabajar sobre documentación que no existe? De momento hemos tenido bastante con ir tapando las vías de agua que nos hemos ido encontrando.


“La situación está entre regular y mala”

— ¿Cómo describirías la situación de gestión del club: muy mala, mala, regular, buena…?
— Entre regular y mala. No es que esté todo fatal, pero sin lo de antes es prácticamente imposible. No podemos responder a los auditores de Asobal sin una contabilidad anterior, no podemos gestionar los pisos de los jugadores sin contratos de alquiler… Son cosas que deberían existir de forma normal.

— ¿Tenéis un plazo para poner todo al día?
— Sabemos que vamos a tener dos o tres meses complicados para aterrizar y poner todo en orden. Nuestro objetivo es que en el primer trimestre del año que viene tengamos el club más o menos organizado y ahí sí podamos planificar y trabajar en lo estratégico.


Los tres pilares: deportivo, cantera y socio

La cantera, el área más adelantada

— ¿Es la cantera el pilar que más habéis podido avanzar hasta ahora?
— Sí. Cada uno en el equipo tiene claras sus áreas, y hay áreas que avanzan más rápido. El área administrativa y financiera es más difícil sin información; la deportiva justo al revés.
El primer equipo va marcando el ritmo con renovaciones y, en la base, Javi y Rafa están trabajando a muy buena velocidad. Queremos reunirnos con los padres para explicarles el proyecto. Estoy encantado con que Rafa se haya sumado: trabajar con niños es difícil y él nos va a ayudar mucho.


“El socio es el dueño de esto”

— El socio está muy enfadado y lleva tiempo reclamando información.
— Y tiene todo el derecho. Yo también estaba en esa parte hace unos meses. Esto es suyo. Tenemos que hacer un esfuerzo enorme en comunicación: qué se comunica, cómo y cuándo. Queremos hacer una asamblea lo antes que podamos y ser transparentes: explicar en qué estado nos hemos encontrado el club, qué estamos haciendo y qué vamos a hacer. Es informar a los dueños de cómo está su negocio.


Lidio y el proyecto deportivo

— No es ningún secreto que Lidio Jiménez es muy amigo tuyo. ¿Qué papel tiene en tu proyecto?
— Yo siempre digo, medio en broma, que es el Alex Ferguson del balonmano en Cuenca. Para mí Lidio estará aquí el tiempo que él quiera y ocupará en el club el lugar que él quiera. Si algún día no quiere seguir en el primer equipo, seremos adultos para hablarlo, pero es una persona de este club y lleva al club dentro.

— Deportivamente, el equipo ha pasado de pelear Europa a pelear por la permanencia. ¿Cuál es el objetivo real?
— Desde el primer partido en Torrelavega pensé que tenemos equipo para estar más arriba de lo que estamos. Las lesiones nos han pasado factura, pero lo lógico es que la plantilla se desarrolle y subamos posiciones.
Ahora mismo el objetivo tiene que ser salvarnos, está claro, pero nuestro trabajo va a ser más hacer crecer el presupuesto que ajustar la calidad de los jugadores a unos ingresos limitados. Queremos empujar la parte de iniciativa privada sin comprometer la estabilidad financiera, porque las instituciones ya están haciendo un esfuerzo importante.


El caso Zupo

— Desde principio de temporada se escucha el “Zupo vete ya” en El Sargal. Nadie ha explicado por qué sigue en el club ni qué hace exactamente...
— La libertad de expresión en la grada, siempre que sea con educación, es respetable. El socio es soberano. Si hay una parte importante de la grada que expresa eso, tenemos que respetarlo y también pensar por qué ocurre.
El problema es que nosotros, por la falta de información, no sabíamos cuál era su situación contractual. Nos reunimos con él la semana pasada y nos enseñó su contrato: es un contrato a largo plazo, de tres años, firmado por la anterior directiva, con unas cláusulas concretas. Ahora tenemos que ver cómo le damos cabida en nuestro proyecto.

— ¿Crees que el socio estará contento si termina encajando en el organigrama?
— Eso habrá que preguntárselo al socio. Lo hablaremos en la asamblea.

— ¿Fue un error contratar como director general a alguien sin experiencia en ese cargo?
— Yo no soy muy partidario de hacer contratos largos a gente de mi equipo si yo voy a salir antes, pero no puedo juzgar por qué se firmó ese contrato. Es un acuerdo laboral entre una entidad y un trabajador. A mí ahora me toca gestionarlo.


Relaciones con instituciones y patrocinadores

— Te has reunido ya con Junta, Diputación, Ayuntamiento… ¿Qué sensación te han transmitido?
— Muy buen feeling. Muy buena predisposición por parte de todos. Esto no va solo de pedir, también de ofrecer. Algunos ya están trabajando proactivamente para ayudarnos con la situación económica.
Y lo mismo con los patrocinadores: hay un agradecimiento enorme a todos, desde el que pone 3.000 al que pone 200.000. A Rebi y Globalcaja hay que agradecerles el compromiso a largo plazo. Eso es mérito también de la gestión anterior y hay que reconocerlo.

— ¿Buscáis nuevos patrocinadores?
— Sí. Queremos mantener fuerte al principal sponsor, pero también tener 6, 8 ó 10 patrocinadores potentes, cada uno acorde a su capacidad económica. Es una de las líneas en las que estamos trabajando ahora.


Auditoría y futuro del club

— Asobal exige una auditoría anual. ¿Cómo está la de este año?
— La del año pasado se presentó; la de este año no está empezada. Hablamos con las auditoras y no hay nada avanzado. Sin contabilidad es muy complicado construir una auditoría seria. Son procesos largos, tediosos y que hay que preparar con tiempo.

— ¿Peligra el futuro del club si no se presenta a tiempo?
— Nos han dicho que existen consecuencias, incluso se ha llegado a hablar de descenso administrativo, pero no vamos a estar ahí. Aunque tengamos que estar diez días sin dormir, esa auditoría se hará. Es difícil manejar algo así sin herramientas, pero vamos a ir para adelante.


El Sargal, el ambiente y la ciudad deportiva

— En los últimos partidos se ve mejor ambiente en El Sargal. ¿Vais a potenciar eso?
— Sí, es uno de los objetivos. Ver el pabellón con ambiente y a los niños jugando al balonmano te hace olvidar muchas cosas malas de la semana. Queremos trabajar en cosas que rodeen al partido, y para los encuentros ante Granollers y Guadalajara queremos hacer alguna iniciativa.
Nuestra instalación limita algunas cosas que otros campos sí permiten, pero cuando hay pocos recursos toca tirar de creatividad y trabajo.

— ¿Ves necesaria una alianza con otros clubes de la ciudad, como Conquense o Vivo Cuenca?
— Totalmente. He estado en la Fuensanta viendo al Conquense y ves socios del balonmano viendo fútbol y al revés. Es la misma gente, la misma ciudad. Todo lo que sean iniciativas conjuntas que nos hagan crecer a todos me parece positivo.


“Solo he escuchado cosas positivas”

— Ser presidente del balonmano te coloca en el foco. ¿Eres consciente?
— Sí, claro (ríe). Ahora tengo que tener más cuidado hasta con que no me vean a las tres de la mañana en un bar. Pero a mí eso me ilusiona.
En estas tres semanas solo he escuchado cosas positivas de la gente que se nos ha acercado. Eso nos da una fuerza terrible. Que un pequeño empresario te diga “en lo que pueda ayudar, ayudo” me parece brutal. Al final, si cada uno hace su 100%, el resultado del grupo no es 100, es 130%.


De jugador de base a presidente

— Volver al club desde los despachos, ¿es cerrar un círculo personal?
— Sí. Hemos sido chavales de 14, 15 o 16 años que entrenábamos en asfalto, al aire libre, que íbamos a un sector juvenil sin un chándal. Eso te enseña que hay que cuidar a los niños. Sabemos lo que no nos gustaba y ahora queremos trabajar para que a ellos no les pase.


Tres nombres propios del balonmano conquense

— Te digo tres nombres y me los defines:

Isidoro Gómez Cavero.
— Una institución del balonmano y de la ciudad. No puedo decir nada negativo en ese sentido.

— Evaristo Cañas.
— El punto de inflexión: de un club normal al club de élite que tenemos ahora. Creo que se le ha tratado injustamente. Ha trabajado muchísimo por este club y hay cosas que la gente no sabe.

— Javier Garrote.
— Nuestro primer presidente. Le tocó competir con un Minardi, como Fernando Alonso al principio. Gestionar un club en Primera Nacional, con 100 personas en la grada y presupuestos muy bajos, también tiene mucho mérito. La cadena es tan fuerte como todos sus eslabones: sin Garrote no habría Evaristo, y sin Evaristo no habría Isidoro.

Carlos Massó

Graduado en Periodismo y Diplomado en Trabajo Social. Natural de Carrascosa de Haro vive y disfruta de Cuenca, donde nació en un bonito año como fue el 1988. Informar, trabajar, luchar y soñar.
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